Estrategias de seguridad nacional
Al advenimiento de sus respectivas legislaturas, cada presidente de Estados Unidos imprime su propia Estrategia de Seguridad Nacional. Donald Trump la acaba de hacer pública para el curso presidencial que aún le resta. ¿Sus claves estratégicas? China como adversario, con el que probablemente habrá que confrontar, aunque no ahora (esto ya venía de Joe Biden); la Rusia de Vladímir Putin como elemento relevante con el que hay que acordar; Latinoamérica como patio trasero de una 'América para los americanos', por supuesto que dirigida por Donald Trump, y finalmente una Europa a la que el presidente de Estados Unidos desprecia por irrelevante. Se trata de un desaire que habremos de sufrir por parte de un mesías político expuesto al albur de sus particulares intereses cambiantes. Lo malo, que también lo es, no es semejante afrenta a quien ha sido su socio relevante en la interpretación del mundo. Lo perverso sería que los europeos no concluyamos una lectura cohesionada a tal desaire. Que nos quedemos como pasmarotes sin mediar respuesta. Que no articulemos iniciativas adaptadas a estas nuevas circunstancias. Espero que el conjunto de Europa reaccione a tiempo, no vayamos a sobreentender que resulta que a Donald Trump no le falta razón, y que efectivamente carecemos de liderazgo internacional; que el engreimiento, clientelismo y ausencia de visión europea de nuestros principales líderes nacionales europeos nos priva de esa mínima cohesión que nos atenaza con la incertidumbre en la que estamos sumidos en la actualidad. Nos estamos jugando nuestra existencia como proyecto europeo, y sin él nuestra continuidad como Estados que fueron y que ya han dejado de ser. Enrique López de Turíso. Vitoria (Álava)