Forense de la cochambre
Siempre le hizo gracia eso de poner las calles. Las calles no se ponen, ya están puestas. Las calles se adecentan. Y a eso es a lo que se dedica antes de que toque su corneta el gallo zumbado del alba, mucho antes de que le bajen los redbulles a los porteros de los clubs. Un montón de veces se ha preguntado si el suyo puede llegar a ser un oficio vocacional, y hace tiempo que desembarcó en la conclusión de que más bien es una labor a la que se le puede acabar cogiendo el gusto. Una actividad a la que se suele llegar de rebote y a la que de rebote uno acaba pillándole el punto. Ya ven,... Ver Más