Porsche en Daytona: crónica de una dinastía de resistencia

Abc.es 
La presencia de Porsche en el Daytona International Speedway es una historia de dominio técnico que comenzó a fraguarse mucho antes de que la carrera se convirtiera en la cita de 24 horas que conocemos hoy. El vínculo de la firma de Stuttgart con el asfalto de Florida se selló oficialmente en abril de 1959, apenas dos meses después de que el circuito abriera sus puertas . En aquella ocasión, los pilotos argentinos Roberto Mieres y Antonio von Döry llevaron un Porsche 718 RSK a la gloria en una prueba que combinaba el óvalo de la NASCAR con el trazado interior, marcando el inicio de una racha que situaría a Porsche como la marca con más éxitos en la historia del trazado. Durante la década de mil novecientos sesenta, la competición evolucionó en distancia y prestigio hasta que en 1968 llegó el primer gran triunfo absoluto en el formato de un día completo. Aquel año, el Porsche 907 LH logró cruzar la meta en primera posición bajo una curiosa circunstancia deportiva, ya que los principales pilotos oficiales de la marca intercambiaron sus puestos en los últimos compases para compartir la victoria del coche líder. Este espíritu de equipo fue el preludio de la era dorada de los setenta, donde el icónico 917 KH con su característica decoración azul y naranja dominó la escena frente a los potentes bólidos de Ferrari, consolidando la reputación de fiabilidad alemana en condiciones extremas. La evolución técnica de la marca se hizo evidente cuando las normativas norteamericanas obligaron a los ingenieros de Weissach a reinventarse. El nacimiento del Porsche 962 fue un ejemplo de ingenio ante la adversidad, pues surgió tras modificar la estructura del exitoso 956 para cumplir con las reglas de seguridad de la IMSA que exigían retrasar la posición de los pies del piloto tras el eje delantero. Esta capacidad de adaptación permitió que Porsche encadenara una racha de victorias casi ininterrumpida que se prolongó hasta finales de los ochenta, apoyada también por equipos legendarios como Brumos, cuya impronta en Daytona es inseparable de la historia del 911 Carrera RSR. A medida que el nuevo siglo avanzaba, Porsche protagonizó uno de los episodios más sorprendentes de la resistencia moderna durante la edición de 2003. En un giro de los acontecimientos que desafió toda lógica competitiva, un Porsche 911 GT3 RS de la categoría GT logró imponerse a los prototipos de la clase superior, demostrando que en una carrera de veinticuatro horas la consistencia y el equilibrio son tan valiosos como la velocidad punta. Este triunfo absoluto de un coche de producción modificada sigue siendo recordado hoy por pilotos como Timo Bernhard y Jörg Bergmeister como un hito irrepetible que elevó la leyenda del 911 a un nuevo nivel de prestigio internacional . En la actualidad, la firma ha sabido abrazar la nueva era de la electrificación a través del prototipo híbrido 963 , desarrollado en colaboración con el equipo Penske. Este vehículo ha devuelto a Porsche a la senda del éxito absoluto con victorias consecutivas en las temporadas recientes, demostrando que la sofisticación de sus sistemas híbridos es la heredera natural de la potencia bruta de décadas anteriores. Con la vista puesta en el futuro inmediato, la ambición de la marca se mantiene intacta, buscando prolongar su hegemonía en Florida y consolidar un legado que abarca más de siete décadas de innovación constante sobre el asfalto del Daytona International Speedway.

Читайте на сайте