El espartano Arbeloa, el soldado más leal de Mourinho
Camino del estadio de Da Luz, otra tormenta se desata en el cielo plomizo de Lisboa. La borrasca 'Kristin' tiene a la capital lusa en alerta roja por posibles rachas de vientos de 140 kilómetros por hora y abundantes lluvias, y el Atlántico muestra su virulencia con un oleaje que tiene a todas las embarcaciones bien amarradas. Sin excepción. No es el caso del Madrid de Arbeloa, que ya ha empezado a navegar, y esta noche se reencuentra con su capitán de barco favorito : «Mourinho es un espejo, por supuesto. Tengo mucha influencia suya en lo táctico, lo organizativo, lo comunicativo… pero es imposible ser él. Nunca habrá nadie como él. El que le quiera imitar va a fracasar. Él siempre fue, es y será 'uno di noi y si quiero tener éxito tengo que ser yo mismo» Si Mourinho le hubiera dicho a Arbeloa que se tirara por un precipicio, se hubiera tirado. Y si le hubiera pedido ser su chaleco antibalas, lo hubiera sido. Así de inquebrantable fue la relación profesional y personal del hoy entrenador del Madrid con el técnico luso entre 2010 y 2013, cuando José era el 'profesor' del Madrid y Arbeloa su alumno más aventajado . Un vínculo que, trece años después, sigue vigente: «Álvaro es especial. Es mi niño. Desde el punto de vista humano, es de mis jugadores favoritos. No ha sido el mejor, pero quizá ha sido de los mejores hombres del Madrid. Espero que le vaya muy bien y que tenga una carrera fantástica», dijo el luso en la previa de su cara a cara de esta noche en Lisboa. En los tres años de Mourinho en el Madrid, el salmantino se inmoló por el luso, lo que le provocó el rechazo de los que renegaban de Mou, acusándolo de ser un pelota, un enchufado e, incluso, hasta de mal compañero. Descalificativos que se daban la vuelta si de Arbeloa opinaban los mourinhistas. Igual que le pasó a Mourinho, el entonces lateral derecho blanco tuvo que convivir en un conmigo o contra mí. «Cuando me enteré de que iba a entrenar al Madrid , lo primero que pensé es que le vaya bien. Arbeloa puede entrenar a cualquier club del mundo. No puedo analizarlo como entrenador porque no lo conozco. No he seguido con mis ojos su trayectoria con los jóvenes, solo los resultados, pero no necesita ningún consejo mío. Para gente que empieza, como Álvaro, lo más importante es que te guste mucho ser entrenador. Es un trabajo difícil. Hoy hay mucha gente e 'influencers' del fútbol que saben más que tú, y que hablan de ti cada día y te critican cada día». Lo que más le gustaba a Mourinho de Arbeloa, además de su implicación por ser el mejor futbolista posible a pesar de ser consciente de sus limitaciones, y de la alegría y energía que intentaba transmitir en el vestuario, fue su fidelidad, incluso cuando seguramente no le gustaban alguna de sus decisiones. A ojos de Mourinho, Arbeloa puso al luso y al Madrid por encima de todo lo demás, dijeran lo que le dijeran de él. Y lo llevó hasta el final, literalmente, haciéndose una foto con él y con todo su 'staff' cuando ya se sabía que no iba a continuar en el Madrid. «No me he perdido la rueda de prensa de Mourinho . No me las perdía como jugador y no lo iba a hacer hoy. Es un orgullo tremendo todo lo que ha dicho de mí. A nivel personal ha sido muy importante y hoy en día le considero un gran amigo. Agradecerle sus palabras. Tengo muchas ganas de verle y darle un fuerte abrazo», dijo Arbeloa, el espartano más fiel de Mourinho.