El independentismo trata de apropiarse del descontento ciudadano por el caos de Rodalies

Abc.es 
«Echemos a Renfe». En foros independentistas, la consigna hace furor. Tras una semana de caos por el servicio de Rodalies , la indignación ciudadana comienza a tomar un cariz político, una circunstancia que el secesionismo no quiere desaprovechar. Sobre el descontento por el maltrato al usuario y la falta de inversiones acumuladas, la consigna es clara y se propaga a pie de andén y en las redes sociales: Renfe no funciona, Renfe es España, solución, independencia. El silogismo es tan simple como fundada es la indignación entre los usuarios, un enojo que no es nuevo y que en su momento contribuyó de manera decisiva a alimentar el proceso soberanista. Es en este contexto en el que se han convocado dos manifestaciones para protestar, el próximo sábado, contra la degradación del servicio. Una marcha la promueve la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y el Consell de la República con el inequívoco lema de «Única vía: independencia». La otra, por la tarde, es de tipo más transversal y la promueven una decena de entidades de usuarios agrupados en una plataforma que rechaza politizar la concentración y se centra en pedir mejoras, sin entrar en otras consideraciones, al margen de partidos, ideologías y posicionamiento en el eje nacional. En una situación muy propia de la Cataluña procesista, ante problemas reales, desunión y visiones opuestas. En este sentido, la ANC se ha negado a desconvocar su manifestación en favor de una concentración unitaria, alegando, primero, que ellos convocaron antes y, en segundo lugar, cuestionando la marcha de los usuarios por no entrar en el problema de fondo, que consideran político. El argumentario de la ANC y del Consell promovido por Carles Puigdemont no deja lugar a duda ni a matices: «Basta de deterioro de los servicios públicos, basta de expolio, basta de colonialismo , basta de mal gobierno». Fuentes de la ANC precisan a ABC que no tienen intención de alterar sus planes por el hecho de que otros hayan convocado con posterioridad y por que partidos como Comuns hayan decidido sumarse a la convocatoria de los usuarios. Del mismo modo, entrando en el fondo de la cuestión, la entidad independentista denuncia el error de limitar la protesta a una cuestión de servicios, cuando las causas de la crisis son de tipo estructural , es decir, por la dependencia de España. Yendo a la caricatura, culpa de los «trenes españoles» que en su momento cuestionaba el propio Puigdemont. «Nuestra convocatoria tiene un objetivo claro: denunciar las causas estructurales del caos de Rodalies —dependencia, infrafinanciación y carencia de soberanía. Disolver este marco en una protesta estrictamente reivindicativa o centrada solo en la incidencia inmediata supondría despolitizar el conflicto y esconder las responsabilidades de fondo», añaden las mismas fuentes de la entidad. «La otra protesta está centrada en el funcionamiento inmediato de Cercanías. La de la ANC y el Consell pone el foco en las responsabilidades políticas y estructurales , un debate que los partidos independentistas conocen bien y que no siempre quieren situar en el centro», insisten. En un momento de crisis interna y de capacidad de movilización, la ANC trata de agarrarse a causas de tipo social, ampliando el foco de sus protestas, señalando ahora a Rodalies u otros servicios: «La situación actual en los transportes y las infraestructuras, en la sanidad, o en la educación es consecuencia directa del maltrato y la discriminación permanente que sufrimos por la dependencia del Estado español». Para calentar la movilización de la ANC y el Cosell de la República, se han puesto manos a la obra desde Junts y la CUP, sobre todo. Y en menor medida desde la formación de Oriol Junqueras. Mònica Sales (Junts) utilizó la plataforma que permite el atril del Parlament, este miércoles, para insistir en vincular directamente España, Renfe y caos ferroviario. «Menos España, menos Renfe y más Ferrocarriles de la Generalitat», dijo la portavoz de los de Puigdemont, en referencia a que los ferrocarriles autonómicos funcionan mejor, en su opinión, que los trenes de Renfe. Desde la CUP, como también defendió Sales, se hizo un llamamiento, durante el pleno de ayer, a la participación de la manifestación matutina. Para Dani Cornellà (CUP), la única solución para que los trenes funcionen pasa por la transferencia total y absoluta, no ya del servicio, sino de la soberanía en todos sus ámbitos. Es decir, la independencia. Desde todas las formaciones políticas independentistas se lanzó gasolina para el motor de la manifestación: España tiene un plan para que los trenes no funcionen en Cataluña. Frente a esta posición, Adrià Ramírez, portavoz de la red de Plataformas de Usuarios de Tren de Cataluña, apuntaba en RAC1 que desearían que la marcha fuese unitaria, también con el concurso de la ANC, pero dejando claro que quieren una convocatoria «transversal y centrada en los trenes». La marcha de los usuarios partirá de la Estación de Francia a las cinco de la tarde y llegará hasta la plaza de Sant Jaume, frente al Palacio de la Generalitat, sede de un Govern que, «como responsable político también tiene que oír nuestra voz».

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