Aspectos desconocidos de los Grandes Vuelos (1926-1935)

Abc.es 
Este año conmemoramos el centenario de los Grandes Vuelos de la Aviación Española que se iniciaron en 1926 con los viajes a larga distancia del Plus Ultra (Palos-Buenos Aires), la Patrulla Elcano (Madrid-Manila) y la Patrulla Atlántida (Melilla-Guinea Ecuatorial). Estos 'raids', como se les definió en aquella época, fueron seguidos por un goteo de gestas aéreas protagonizadas por aviadores militares y civiles españoles. Estas efemérides aeronáuticas están siendo objeto de difusión por parte del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire y el Espacio (SHYCEA) a través de nuevas publicaciones y, sobre todo, con el magnífico plantel de aparatos involucrados que atesora el Museo de Aeronáutica y Astronáutica. Analizándolos en un contexto histórico-aeronáutico más amplio, cuando Ramón Franco culminó la travesía del Atlántico Sur, España entró de lleno en la contienda entre Alemania, Francia y Gran Bretaña por el establecimiento de una línea área comercial entre Europa y América del Sur (que ganó la francesa Aéropostale). Asimismo, nuestro país se disputaba con la Italia de B. Mussolini el prurito de estrechar vínculos con sus respectivos emigrantes asentados al otro lado del océano. La audacia de los aviadores españoles (porque volar en aquellos aparatos requería mucha valentía) fue reconocida internacionalmente como lo refleja la concesión de trofeos Harmon (máximo galardón aeronáutico de la época) a Franco, Rafael Llorente (P. Atlántida) y Carlos de Haya (vuelos de récord). En una mirada retrospectiva hacia la historia nacional, los grandes vuelos tuvieron lugar en periodos cruciales, como la dictadura de Primo de Rivera y la II República. Ambos regímenes sacaron rédito político de esas hazañas aéreas y algunos aviadores militares jugaron un destacado papel, como la enemistad entre el dictador y Ramón Franco y la posterior deriva revolucionaria de este último (secundado por el fiel mecánico P. Rada) durante el gobierno republicano. Otros protagonistas de los grandes raids también desempeñaron puestos destacados en el devenir histórico-aeronáutico nacional e internacional: J. Ruiz de Alda (cofundador de Falange); M. Barberán (maestro de observadores de la aviación de preguerra); Carlos de Haya (inventor del horizonte artificial y piloto personal de F. Franco) y E. González Gallarza (Ministro del Aire durante la dictadura de Franco), entre otros. Sin embargo, son menos conocidas las intrahistorias o chascarrillos de esos magníficos vuelos. Al Plus Ultra se le quiso restar mérito fuera de España, pero la sabiduría popular lo comparó con un plato típico español diciendo que, si la sartén era alemana (por la patente del Dornier Wal) el aceite italiano (porque se había fabricado en Marina di Pisa), los huevos… eran españoles. En Río de Janeiro, Rada apagó un incendio del Dornier con su cuerpo y se compuso una jota navarra en su honor. Llorente, jefe de la Patrulla Atlántida , pidió a los tripulantes de los tres hidros que se dirigían a Guinea que aligeraran todo lo posible sus efectos personales y un aviador, socarronamente, dijo que tan sólo podrían llevar una muda de ropa interior. Por último, en el largo viaje a Oriente de la Patrulla Elcano, Gallarza dañó su avión al aterrizar en Macao. El personal del campo había pintado una cruz blanca en el terreno para facilitar la toma de tierra, pero en terminología aeronáutica, esa señal significaba terreno no apropiado para aterrizar, por lo que el piloto español la esquivó y chocó con una arboleda. En ese magnífico periodo de la historia aeronáutica de España, la población siguió con pasión las trayectorias de los aviones, las aventuras de sus tripulantes (perdidos en el desierto de Oriente Medio, sobrevolando el océnao, selvas tupidas y cordilleras…) y se preguntaban cómo podían soportar esos viajes en estrechas e incómodas cabinas, qué comían o bebían, o cómo aliviaban sus necesidades fisiológicas en las largas horas de vuelo. Estos y otros aspectos no tan conocidos de la gran aventura aérea que España acometió ya están siendo difundidos en diferentes medios de comunicación y redes sociales por la plataforma de divulgación Grandes Vuelos, 1926-1935. Carlos Lázaro Ávila es Doctor en Antropología y Miembro de número del SHYCEA.

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