La familia Vokkri: el clan albanés que llena de drogas España y compra policías

Abc.es 
El negocio de la droga es cíclico y cada cierto tiempo aparece un nuevo actor que quiere dominar el tablero del juego. Se ha dado con la Mocro Maffia, con el cártel de los Balcanes o la mafia turca. Uno de los más poderosos en la actualidad es la familia Vokkri , que hace negocios millonarios con la compra de la cocaína y son capaces de comprar a policías, según los atestados de la Guardia Civil a los que ha tenido acceso ABC. Los investigadores del Instituto Armado plasman en sus documentos todos los movimientos de esta organización criminal. Sus tentáculos fueron capaces de corromper a agentes antidroga que llevan décadas de experiencia en estas diligencias. «Se trataría de una organización internacional de marcado carácter familiar la cual estaría asentada principalmente en Ibiza, Barcelona y Valencia. Serían los encargados de la introducción en España de grandes partidas de cocaína, hachís y armas contando con sus contactos albaneses internacionales que ejercen un cierto dominio global en el mundo del tráfico de drogas», describe uno de los atestados policiales. Este clan estaría liderado por Emanuele Vokkri, Donald Vokkri, Robert Muka, Mario Vreta, siendo el resto de componentes rumanos y albaneses con «fuerte vínculos» con esta familia. Los negocios de esta organización criminal se apoyaban en el ya arrestado Stefan Milojevic Bjekovic , el hijo de un exfutbolista del Mallorca CF, líder de la banda motera neonazi United Tribuns en España y peleador de MMA. Esta investigación, realizada de forma conjunta por la Guardia Civil y la Policía Nacional, permitió también la detención de Faustino Nogales , el antiguo jefe del Grupo II de Estupefacientes de la Policía Nacional en Baleares. Ambos, y el abogado Ignacio Gonzalo Márquez , siguen en prisión provisional desde hace meses por su implicación en esta trama corrupta. Los agentes de Asuntos Internos captaron reuniones y conversaciones entre Milojevic y Nogales. ABC ha tenido acceso a varias de las diligencias que se practicaron. Uno de estos encuentros se remontan al 7 de marzo de 2025 cuando se registra una charla en el interior de un vehículo. El líder de la banda motera enseña a Faustino una serie de armas. Algunas son de guerra y similares al AK-47, «kalashnikov» , e incluso «mencionan 10.000 euros como precio de venta». Una cantidad que podría variar gracias a la influencia de Stefan sobre el vendedor: «Déjame, yo le como la olla». El hijo del exfutbolista del Mallorca no solo tenía en su cartera a los albaneses. Los agentes interceptaron una conversación en serbio con un desconocido al que apodaba el «Rubio Malo» . Este era el enlace de la mafia montenegrina con la organización criminal albanesa. Los expertos antidrogas sospechaban que esta persona estaba vinculada con el clan Kavac. «Stefan comenta con sus contactos que no puede jugar con estas personas ya que le cocinarían», detalla uno de los oficios. «Es sabido que el clan Kavac posee la fama de triturar y cocinar a las personas que les falla o sus enemigos . En cuanto a las conversaciones queda meridianamente claro que el cargamento de cocaína que se introduciría en Ibiza y que posteriormente se enviaría a Valencia sería propiedad de esta mafia montenegrina«, refleja uno de los informes policiales. Precisamente, el Puerto de Valencia era uno de los puntos que más atención llamaba a estos grupos criminales organizadores de la droga. Se dio la circunstancia de que hace meses se desarrolló una operación en este punto y se detuvo a un capitán de la Guardia Civil. Se le investigó por las sospechas que había de que estaba a sueldo de una de estas familias. Esta infraestructura es la «vía secundaria» del narcotráfico. El refuerzo de la seguridad en Algeciras provocó que muchas bandas hicieran las maletas y se trasladaran a este lugar. Las redes que habían formado durante años en Baleares eran muy potentes por parte de estos investigados. Los agentes estuvieron durante meses siguiendo a los miembros de estas organizaciones criminales. Gracias a chivatazos se dieron cuenta de la delicada situación en la que se encontraban. «Había rumores judiciales y delincuenciales», añaden. Con estos movimientos, los investigadores captaron una conversación de Milojevic con su abogado Ignacio Gonzalo Márquez. Intentaron «tejer una red clientelar de funcionarios policiales» con guardias civiles y policías que les ofrecían información a cambio de una remuneración. De esta forma, sondearon captar a un cabo de la Guardia Civil que pertenecía a la unidad de Policía Judicial que les estaban investigando. Un funcionario que tenía una «larga trayectoria en investigaciones de gran calado y que estaba próximo a finalizar su carrera profesional». Esta idea fue rechazada por Stefan porque conocen que le considera un delincuente. «Así que la extorsión creo que no va muy bien», llegó a señalar. En uno de los numerosos informes que se han elaborado dentro de estas diligencias, el instructor llegó a detallar que esta organización criminal sondeó su nombre. Y es que el traslado de unidad de Faustino provocó que perdieran una gran capacidad de obtener información de las dependencias policiales y este fue un motivo de intentar aumentar su lista de colaboradores . Una circunstancia que no se pudo llevar a cabo a pesar de sus intentos por el rigor de los actuantes que guardaron un gran hermetismo sobre las diligencias para no levantar las sospechas de los narcos. Uno de los últimos movimientos que se han producido en esta diligencias es que la Audiencia de Palma ha rechazado las nulidades que habían reclamado las defensas de varios de los investigados. De la misma forma, también se ha negado la libertad de los tres detenidos que aún siguen en prisión provisional por estos hechos. El inspector de policía implicado ha pedido citar a los mandos de Aduanas y del Servicio Fiscal y de Fronteras de la Guardia Civil. La defensa cree que el testimonio de estos funcionarios ayudaría a contextualizar las actuaciones que están siendo analizadas por la Justicia . Nogales lleva desde el mes de agosto en prisión provisional. Estas diligencias se saldaron con 76 detenidos y la incautación de 687 kilos de cocaína y 2.500 de hachís.

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