Cambios de trenes «sin explicación» e incertidumbre en Atocha: «Estamos aquí a la espera sin saber nada»
Las pantallas de la estación de Atocha, en las que se reflejan los horarios de salidas y llegadas de los trenes, delatan el trajín que algunos pasajeros tratan de sortear para llegar a sus destinos. Renfe, Iryo y Ouigo han cancelado los últimos trenes del día que salían de Madrid a Barcelona, a petición de Adif, para que ésta tenga más tiempo para ejecutar labores nocturnas de mantenimiento y reparación de la infraestructura. La medida se ha puesto en marcha este lunes entre el corredor entre Madrid y Barcelona, e implica la supresión de trayectos que se habrían realizado desde la estación de Atocha a partir de las 20.27 horas de hoy. En Barcelona, se interrumpirá la salida a las 21.05 horas. Los pasajeros que habían comprado billetes para los trenes cancelados han sido reubicados de forma automática, aunque se les ha ofrecido la posibilidad de cambiar o cancelar el trayecto sin coste. También han sido reubicados los pasajeros que, debido a las restricciones de velocidad tras los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gélida, han visto cancelados sus viajes. En Atocha, son muchos los que miran la pantalla que indica las salidas con desconcierto. Algunos trayectos aparecen cancelados, como advierte la misma, «por el establecimiento de limitaciones temporales de velocidad en distintos puntos». Carmen tenía una comida de trabajo en Madrid y su tren, un Ouigo previsto para las 17.15, ha sido adelantado 45 minutos. No se ha percatado de la modificación hasta que ha llegado a la estación: «No me ha llegado ninguna notificación y, además, no habría podido coger el de las 16 horas porque tenía una comida». Ha esperado en la estación hasta que su empresa ha podido sacar otro billete. «Quiero dormir en casa, por favor», se reía. Como ella, son muchos los que esta tarde se dirigen a Barcelona. A Rafael, Eduardo, Emilio y Jesús tenían sus billetes les han retrasado el viaje algo más de media hora. Además, la reserva inicial no tenía paradas, a diferencia de la nueva, que se detiene en varias estaciones. «Queríamos llegar tranquilos al hotel y tenemos después una cena, pero vemos que igual ni siquiera llegamos a cenar», cuentan. Ayer les llegó un aviso de posibles demoras en la circulación y, esta mañana, en torno a las 12 horas, un correo les anunciaba la reubicación en otro tren. «Venimos resignados. Estamos aquí a la espera sin saber nada, nadie te da explicaciones», aseguran, mientras a su corro se van uniendo más compañeros de trabajo en su misma situación. A Esperanza, Ángeles y Pablo les ha sucedido algo similar. Viajaban a Barcelona a las cinco de la tarde y les han adelantado una hora el tren. Aún así, les informan de que el trayecto tendrá una hora de retraso. En la oficina de Renfe de la estación, la empresa que más trenes afectados presenta, se acumulan los usuarios para consultar incidencias mientras que, en la Planta 1, frente a las salidas, hay quien asegura no tener «ni idea» de lo que pasa. Es el caso de una joven que va a Zaragoza y cuyo tren se ha unido a uno en direccion Barcelona, pero no sabe por qué. Lo mismo le ha sucedido a varios trenes más. Otras dos mujeres, que estaban en Madrid para acudir a un congreso de estética, cuentan que algunos de sus compañeros se han tenido que ir antes por el movimiento de horarios. Desde el punto de información de la estación una trabajadora cuenta que, tras los accidentes, «se acerca mucha más gente a preguntar».