El filicidio de Cercadilla en Córdoba: la escena dantesca del crimen revela el uso de somníferos, bridas y cuchillos

Abc.es 
A las 12.30 horas de este jueves agentes de la Policía Científica de Córdoba entraban pertrechados con maletines, guantes, protectores de calzado, cámara de fotos y un maniquí en el bajo de la calle Villa de Rota del barrio de Cercadilla guiados por la jueza instructora, un letrado de la Administración de Justicia, una fiscal y un agente judicial para realizar una reconstrucción de los hechos con el padre detenido por matar a su hija de 32 años con espectro autista el pasado 26 de enero. La escena del filicidio apenas tenía 20 metros cuadrados. Un pequeño apartamento de alquiler -en el que el detenido llevaba como inquilino unos meses- con un salón donde había un sofá-cama, una pequeña hornilla a modo de barra de cocina en una de las esquinas y un baño. En ese espacio entraba al mediodía el presunto fratricida junto a un abogado de oficio encargado de su defensa y los agentes de criminalística. El fratricida -jubilado de Correos- llegaba esposado desde la prisión de Alcolea y bajaba del furgón policial cubriéndose el rostro con la sudadera gris, tanto a la entrada como a la salida del registro dos horas más tarde. En el pasillo de la vivienda, los agentes desplegaron una pequeña carpa para evitar que los vecinos se sorprendieran con la escena del crimen visible desde el vestíbulo en esa planta baja. Había mucha sangre por todos lados , cuchillos, bridas y medicamentos, en concreto potentes tranquilizantes que podrían haber sido usados para cometer el crimen. El detenido se mostró tranquilo y colaborador con los investigadores sin que hiciera gestos o amagos de tristeza o desesperación en los trayectos del edificio al vehículo policial. La reconstrucción del crimen -que califican de muy raro- tenía por objeto ayudar en la investigación, descifrar cómo ocurrieron los hechos en el que el fratricida además intentó suicidarse después de acabar con la vida de su hija haciéndose cortes en el cuello, muñecas y abdomen por lo que precisió tras su detención su ingreso en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. En la reconstrucción del crimen por un equipo de agentes -guiado por el jefe de Homicidios de la Policía Nacional de Córdoba- el padre de la joven asesinada ha recordado y mostrado paso a paso y con qué mecanismos y en qué tiempos acabó con la vida de su hija. En un primer momento, tras la detención del padre, los investigadores señalaron que la muerte de la joven se produjo por estrangulamiento pero también pudo usar otras técnicas que podrían además venir de la mano de la administración previa de potentes somníferos hasta acabar con su vida, lo que de momento está claro es que no se trató de una muerte en el acto. El caso es que la joven asesinada no presentaba una estatura normal sino que tenía un problema de desarrollo lo que la hacía parecer una niña por su tamaño . El detenido con los grilletes puestos además a su salida del apartamento durante un posterior registro ha indicado in situ a los agentes de la Policía Científica dónde se encontraba su coche aparcado que también iba a ser inspeccionado para comprobar si las bridas halladas en la escena del crimen y que podrían haber sido clave para acabar con la muerte de la joven formaban parte de una bolsa con más bridas que se encontraban en el interior del turismo. Más de una decena de agentes de distintas unidades de la Policía Judicial y la Policía Científica ha recogido las muestras en el lugar del crimen bajo la supervisión de esta comitiva judicial con el presunto autor del crimen que no ha dado muestras de arrepentimiento aunque sí se le escuchó decir durante la reconstrucción de los hechos: ¡pobrecita mi hija!  

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