Andrea Valls, paciente digestiva: «La harina integral se asocia con un menor riesgo de enfermedades a largo plazo»

Abc.es 
La harina blanca y la harina integral tienen más diferencias -y más importantes- que su color. Un pan de color cereal y uno blanco como la nieve explican con un solo golpe de vista una composición nutricional totalmente opuesta . El sabor, la textura, el color, el precio, la variedad de productos que se comercializan con cada una de las harinas... son signos de una complejidad de los ingredientes a nivel estructural que supera el famoso 'no me gusta por su sabor'. Así lo explica Andrea Valls, poniendo el foco en los beneficios de una y otra en la salud del consumidor. Ella es paciente de digestivo y comparte su experiencia y conocimientos en las redes sociales. También tiene formación en entrenamiento personal y fundó un programa de nutrición. «Siempre nos han dicho que la harina integral es mucho mejor que la refinada. ¿Sabes por qué?», introduce en un vídeo la entrenadora y experta en nutrición. Y es que se ha dado cuenta en sus redes sociales de que hay mucho desconocimiento al respecto. Explica que «el grano del cereal está formado por la capa externa, que es el salvado, que es la parte más rica en fibra, está el endospermo , que es la parte central más rica en almidón y luego está el germen, que es el centro del grano, que es lo más rico en nutrientes». Todas estas capas crecen de forma natural en los cereales pero no tienen el mismo uso en el sector alimentario. «Para obtener la harina blanca, la industria tritura el grano, eliminando el salvado y el germen y quedándose solamente con el endospermo. El resultado es este polvo blanco con una textura más fina», aclara. Tal y como explica, este proceso de refinado de la harina «interesa porque aguantan más tiempo sin ponerse malas, además son más fáciles de usar y para el consumidor mucho más palatables». Es decir, las harinas blancas son mejores para la repostería y tienen un sabor más agradable. Este gesto tiene unos inconvenientes nutricionales que afectan directamente a la salud digestiva. «Como hemos visto, hemos eliminado la parte más nutritiva y con más fibra y nos hemos quedado con la parte con mayor almidón», recuerda, «lo que hace que tengamos un mayor pico de azúcar en sangre , que tengamos hambre al poco tiempo y más cansancio ». La harina blanca «no nos nutre tanto» como la harina integral. Este segundo derivado de los cereales «se hace triturando el grano completo, conservando su fibra, sus nutrientes y además su consumo se asocia con un menor riesgo de enfermedades a largo plazo» , añade. Para ayudar todavía más a sus seguidores, Andrea comparte una lista de las mejores harinas refinadas e integrales del mercado. Estos son todos los ingredientes que Andrea comparte sobre las mejores harinas refinadas e integrales del mercado.

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