La relación entre Mette-Marit y el proxeneta Epstein destruye la confianza de los noruegos en la princesa
En pleno estallido mediático ante la mayor crisis institucional de toda su historia, la Casa Real noruega emitió ayer un comunicado para hacer frente a la filtración de nuevos correos electrónicos entre la Princesa Mette-Marit de Noruega (52 años) y el depredador sexual Jeffrey Epstein. «Entendemos el enorme revuelo ante lo que ha surgido en los últimos días. La Princesa Heredera rechaza rotundamente los abusos y actos criminales de Epstein. Lamenta profundamente no haber comprendido a tiempo qué clase de persona era. La Princesa Heredera quiere contar lo sucedido y explicarse con más detalles», comienza diciendo el escrito. «No puede hacerlo ahora porque se encuentra en una situación muy difícil. Espera que se comprenda que necesita tiempo para recomponerse», sentencia. El comunicado concluye con unas palabras de Mette-Marit en primera persona: «Quisiera expresar mi más profundo pesar por mi amistad con Jeffrey Epstein. Es importante disculparme con todos ustedes por haberlos decepcionado. Algunos mensajes entre Epstein y yo no representan la persona que quiero ser. También me disculpo por la situación en la que he puesto a la Familia Real, especialmente al Rey y a la Reina». La monarquía noruega vive uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Ante esto, la princesa ha alegado que prefiere mantenerse alejada, durante el juicio penal contra su hijo, Marius Borg Høiby -acusado de por 38 delitos entre los que se encuentran cuatro casos de violació n, varios de maltrato, amenazas, coacción, violencia y otros asaltos-, por lo que ha estado toda esta semana de viaje privado y su destino no ha sido desvelado. La Casa Real noruega sugiere que se trata de un gesto más de no intervención en el proceso, pero lo cierto es que la princesa tiene sus propios motivos para alejarse de los focos y buscar una vía de escape a la enorme presión a la que está actualmente sometido el Skaugum, la finca situada en Asker, al oeste de Oslo, donde reside oficialmente junto al Príncipe heredero Haakon (52). La última publicación de los archivos Jeffrey Epstein ha desvelado la fluida relación que Mette-Marit mantuvo con el traficante de menores, incluso cuando sus delitos eran ya de sobra conocidos. Los noruegos muestran su sorpresa y decepción en las encuestas, en las que solamente el 28 por ciento sigue pensando que pueda convertirse en reina. Sólo el 16,2 por ciento sigue confiando en ella. «Si vas al otro lado, nos encontraremos de camino. Salgo a dar un paseo con los niños». Este es el mensaje de texto que la Princesa heredera de Noruega envió al magnate en enero de 2013. Después de unos minutos, en los que no recibe respuesta, insiste, preguntando al interlocutor dónde está. Epstein, finalmente, contesta: «Voy para allá» y le da varias instrucciones sobre dónde encontrarse exactamente. Esta conversación, una de las que más indignación ha causado, sugiere que Mette-Marit se encontraba con él con total familiaridad y en presencia de sus hijos Alexandra y Sverre , que en ese momento tenían 8 y 9 años, a pesar de que por aquel entonces ya había sido condenado. El periódico noruego que ha publicado estos detalles es 'Verdens Gang', pero también la televisión pública ha mostrado extractos de correos electrónicos anteriores, de otoño de 2012, en los que Mette-Marit y Epstein comentan la búsqueda de una mujer para él en París. «Estoy buscando esposa. París es interesante, pero prefiero Escandinavia», coqueteaba el financiero con la princesa. «París es buena para el adulterio. Las mujeres escandinavas son mejores esposas. Pero, ¿quién soy yo para juzgar eso?», fue la respuesta en esa ocasión. Posteriormente, Epstein le relata que ha conocido a dos noruegas en París, una de 24 años y otra de 25. La Princesa responde a la mañana siguiente: «¡Dios mío! Debes de estar borracho». También hay serios indicios de que Mette-Marit estaba al tanto de sus problemas judiciales. En un correo electrónico que supuestamente habría escrito ella, se menciona este tema: «Te busqué en Google después del correo anterior. Estoy de acuerdo en que no tiene muy buena pinta», le dice el 23 de octubre de 2011. Según la emisora noruega NRK, en el mensaje fue añadido un smiley, en una fecha en la que Epstein ya había cumplido una condena de prisión tras ser declarado culpable en 2008 de prostituir a una menor. Tras la primera revelación de su conexión con Epstein, en 2019, la Familia Real noruega afirmó que la princesa heredera desconocía su pasado, una defensa que contradicen estos documentos. Ahora, por el contrario, el palacio real ha confirmado a la cadena NRK que Mette-Marit pidió prestada una finca al estadounidense en Palm Beach en 2013, a través de un amigo en común. La Princesa heredera vivió allí durante cuatro días junto a una amiga, ha reconocido la portavoz de la Familia Real noruega, Guri Varpe . Durante esta visita, también coincidió con Epstein. El nombre de la Princesa aparece cientos de veces en los documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y todos los medios noruegos que se adentran en la investigación siguen publicando el rosario de referencias. Según el periódico 'Dagens Næringsliv', Mette-Marit y el estadounidense se reunieron repetidamente entre 2011 y 2013, tanto en Noruega como en Estados Unidos. En un correo electrónico de 2013, ella le preguntó si no iría a visitarla pronto: «Te echo de menos, mi loco amigo», le escribió. Ni el Príncipe Haakon, casado con ella desde 2001, ni su padre, el Rey Harald V , han hecho comentarios sobre todas estas informaciones. La propia Princesa ha pedido disculpas, ha reconocido en un comunicado que «tengo que asumir la responsabilidad de no haber investigado mejor los antecedentes de Epstein y de no haber entendido lo suficientemente rápido qué tipo de persona era». «Lamento profundamente esto, y es una responsabilidad que debo asumir. Mostré mal juicio y lamento haber estado en contacto con Epstein en primer lugar. Es simplemente embarazoso», ha admitido. Sus palabras han sido tomadas literalmente por el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre , que por primera vez ha criticado abiertamente a un miembro de la familia real en la historia reciente de Noruega: «Ella misma ha reconocido que ha demostrado un mal juicio y estoy de acuerdo con eso», ha dicho. En pleno estallido mediático ante la mayor crisis institucional de toda su historia por el juicio contra Marius Borg y los documentos sobre Epstein, los Reyes Harald y Sonia de Noruega han continuado con su agenda y han viajado a Milán para asistir a los Juegos de Invierno y mostrar así su apoyo a las selecciones nacionales que allí compiten. Una decisión que ha sido ampliamente criticada por los medios del país nórdico, que hablan de «falta de empatía». A sus 88 años, los monarcas siguen al pie del cañón y hacen una vida -privada e institucional- aparentemente normal. La Casa Real ha confirmado que el matrimonio estará presente en la carrera de larga distancia femenina de 3.000 metros en la modalidad de Patinaje de Velocidad para transmitir ánimos a sus deportistas y el asistirán a la competición masculina de patinaje de velocidad. Finalmente, Harald y Sonia de Noruega se reunirán el próximo lunes con los atletas y toda la delegación noruega en la villa olímpica.