La Ser no pregunta a Alfredo Relaño

Abc.es 
Los oyentes de la Ser no han tenido ocasión de que el conductor del programa 'A Vivir…', Javier del Pino , entreviste al mítico periodista Alfredo Relaño para conocer las razones por las que fue despedido de manera fulminante hace poco de esta emisora, y de 'El País', y del deportivo 'As', después de toda una vida consagrada a esos medios de comunicación. Podría Del Pino preguntarle a Relaño por las causas, desconocidas, y así desmentir que la comunicación del cese le llegó del último del escalafón y con efecto inmediato, ni siquiera pudo comentar el partido de esa noche. Por el contrario, Del Pino ha preferido crear una patraña según la cual ABC ha destituido a su corresponsal en París por usar la palabra 'extrema derecha' para referirse al movimiento de Le Pen. Con una mínima comprobación en Google y en las ediciones digitales de esta cabecera se comprueba que la referencia se ha usado antes y se sigue usando después de Quiñonero , tanto en las crónicas del actual corresponsal, como en los despachos de Efe o de los diversos columnistas, empezando por Guy Sorman . La falsedad de la Ser se desmonta en el hecho de que este cambio tiene lugar dentro de una reordenación general de las corresponsalías en Europa y afectan también a Moscú, Londres, Berlín y Roma, donde Vocento ha procedido a unificar sus servicios periodísticos. Por lo demás, Quiñonero ha querido poner un final abrupto a su larguísima y fructífera trayectoria en ABC. No ha entendido la necesidad de un cambio que obedece a que tiene ya 79 años y se dan unas obvias limitaciones físicas para atender las necesidades informativas de un diario: desplazarse fuera de casa de manera constante, acudir a los juicios o a la zona de un suceso, buscar mayor amplitud de voces y fuentes, seguir el intensísimo ritmo de la información digital que precisa de respuestas constantes, etc. 79 años son demasiados por mucha buena voluntad y empeño que se intente poner. Los lectores podrían haber seguido contando con la firma ocasional de Quiñonero pero él lo ha hecho imposible. Ni reproduce con exactitud las conversaciones mantenidas ni el periódico ha tenido que atenuar nunca sus críticas hacia Le Pen sino más bien al contrario. Por último se queja de falta de deferencia del periódico a un libro suyo, pero lo cierto es que el director primó la obra con una crítica relevante en ABC Cultural y añadió una amplia entrevista cuyo titular explica el lastimoso final de esta relación. Decía Quiñonero a ABC en octubre pasado: «Mi mujer me dice, 'a ver si dejas de trabajar', pero si no trabajo, me aburro». Si Del Pino hubiera leído al menos la entrevista, se hubiera ahorrado la patraña.

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