La Virgen de la Paz de Córdoba tendrá un nuevo terno en verde y blanco
María Santísima de la Paz y Esperanza tendrá un nuevo terno: será en verde y blanco, en virtud de un proyecto que recupera los bordados de dos casullas de finales del siglo XVIII y mediados del XIX. La hermandad de la Paz ha dado a conocer este proyecto el domingo y detalla que la composición floral se estructura de forma ascendente. Destaca un medallón o cartela circular central, igualmente con azucenas en su interior, «que dota a la pieza de una marcada personalidad». Una cenefa inferior tiene casquillas metálicas y flores. La cinturilla y las mangas siguen la misma línea ornamental y estilística. La idea es recuperar, conservar y reorganizar los bordados procedentes de dos antiguas casullas, ya en desuso para su adaptación a un nuevo conjunto de manto y saya. Las piezas, en especial la más antigua, «poseen un alto valor técnico y artístico, y están ejecutadas mayoritariamente en técnica de cartulina en oro de gran relieve, perfilados con cordoncillo de oro, y tallos vegetales en setillo». El proyecto propone su conservación activa mediante su traslado a nuevo soporte textil, y garantizando su preservación. El diseño del terno, firmado por José Juan Fernández Martínez, ofrece una «recontextualización» que mantiene intacto el lenguaje ornamental original porque respeta el carácter histórico de los bordados. La gama cromática presenta un contraste entre el manto en verde agua suave, hasta ahora inédito en el ajuar de la Virgen, y la saya en marfil o crema claro. La composición es simétrica y de inspiración barroca. Está pensada para que el bordado guíe la mirada hacia la Virgen y genere sensación de elevación y solemnidad. El manto es de diseño triangular y envolvente, forma roleos vegetales amplios y dinámicos. Las ramas ondulantes que se expanden hacia los laterales contienen flores y hojarascas distribuidas rítmicamente, según la descripción artística que ofrece la corporación del Miércoles Santo . Se complementa con pequeñas ramas de casquillas doradas que aportan ligereza y brillo. Presenta un galón de casquillas y flores, que perfilan el manto y enriquece todo el diseño. La saya concentra el mayor peso ornamental. Presenta un gran eje vertical simétrico, que parte de un ramillete de espigas y se remata con una corona en la parte superior del motivo central, la azucena como representación de la pureza de María. La composición floral está estructurada en forma ascendente, destacando un original medallón o cartela circular central, igualmente con azucenas en su interior, que dota a la pieza de una marcada personalidad.