Polémica en Bruselas por la asistencia de la UE a la reunión del Consejo de Paz de Trump
La diplomacia europea está obligada a caminar por rutas muy estrechas y a veces retorcidas. Por un lado ha rechazado formalmente la creación de la Consejo de Paz diseñado por Donald Trump como un embrión alternativo a las Naciones Unidas, pero por otro no puede perder el contacto con el proceso de paz en la franja de Gaza, donde la UE sigue siendo el principal donante de ayuda humanitaria. Casi la totalidad de los países miembros habían rechazado la llamada del presidente norteamericano a formar parte del Consejo, pero la Comisión ha decidido finalmente asistir como observador a las primeras reuniones que han sido convocadas por el norteamericano, lo que ha desatado ya una disputa política en Bruselas. Según la versión oficial, Trump había invitado a la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, a asistir este jueves a la sesión inaugural del Consejo de Paz . En su lugar, Bruselas ha decidido enviar a la comisaria para el Mediterráneo, la croata Dubravka Suica, pero en calidad de observadora, según confirmaron funcionarios europeo. Su cometido se limitará a centrarse en la guerra de Gaza, en su calidad de responsable europea de la acción de la UE en el Mediterráneo, que también incluye a Israel. La posición de la Comisión ha suscitado la crítica del grupo socialista en el Parlamento Europeo, capitaneado por la española Iratxe García. En un comunicado, el grupo socialista insiste en que la Comisión «debe explicar claramente» su participación en el Consejo de Trump ya que «existen serias preocupaciones por la falta de transparencia, la falta de claridad del mandato y los riesgos de participar en iniciativas fuera del marco de la ONU». Además, también recordaron una advertencia hecha por la alta representante europea, Kaja Kallas, según la cual el diseño que ha hecho Trump de ese Consejo podría llevar a una situación en la que queden excluidos los palestinos de las decisiones que se toman sobre su propio futuro. El Gobierno socialista español es uno de los más beligerantes contra Israel. La portavoz principal de la Comisión, Paula Pinto, confirmó el lunes que la presidenta Von der Leyen había sido invitada, pero no asistirá «ni nos convertiremos en miembros», pero «tenemos derecho a expresarnos a favor de la paz en Gaza». La UE es el principal contribuyente en ayuda humanitaria a los territorios palestinos, aunque por ahora su participación sobre el terreno se limita a las dos misiones de apoyo a las autoridades palestinas para el control del puesto fronterizo de Rafah, que a su vez está en manos de Israel. En cuanto al Consejo de Paz , la UE mantiene que alberga «dudas» respecto a tres aspectos fundamentales. Estos incluyen el campo de aplicación de ese organismo, las reglas de gobernanza del mismo y su compatibilidad con la Carta de las Naciones Unidas. En efecto, a la UE le interesa una solución para Gaza que permita también normalizar las relaciones con todos los países de la zona, Israel incluido. En este caso no comparte el interés de la Casa Blanca por convertir este instrumento creado inicialmente para este territorio palestino en un proyecto que vendría a sustituir a las Naciones Unidas, con las que la Administración Trump tiene diferencias más que notables. Por ahora Bulgaria y Hungría son los únicos países de la UE que se han incorporado formalmente al Consejo como participantes de pleno derecho, a pesar de que la participación de Bulgaria está sujeta a ratificación y, provisionalmente, por ahora solo tiene derecho a voto consultivo. Sin embargo, a la reunión constitutiva asistirán como observadores Italia, Grecia, Chipre y Rumanía. La mayoría de los países o no fueron invitados a unirse por Estados Unidos o han declinado la invitación.