Así es el nuevo club privado de Íñigo Onieva con membresías de 2.400 euros

Abc.es 
El proyecto empresarial más ambicioso de Íñigo Onieva veía por fin la luz el pasado viernes, abriendo las puertas de Vega Members Club . El marido de Tamara Falcó se convertía en coanfitrión de una exclusiva velada con motivo de la inauguración del nuevo club privado que ha lanzado en la capital de la mano de Cristiano Ronaldo y Manuel Campos Guallar. Un auténtico desfile de rostros conocidos entre los que no faltaron Tamara Falcó, Isabel Preysler, Isabelle Junot, Carolina Herrera o Luis Medina, entre otros muchos amigos y familiares del empresario. «Desde que regresé de vivir en Londres, donde gran parte de mi vida social giraba en torno a clubs privados, tenía en mente traer este concepto a Madrid. Es un formato muy habitual en las grandes capitales del mundo, donde buena parte de la vida social y profesional se articula alrededor de estos espacios», explica Íñigo Onieva a Summum. Onieva es, además de socio co-fundador, 'Managing Partner' de Vega, encargándose de dirigir y supervisar los distintos aspectos del proyecto y del negocio, «velando tanto por los intereses de los socios como por el correcto desarrollo y evolución del concepto», cuenta. Ubicado en el número 88 de la calle Lagasca de Madrid, en pleno centro de la capital, el proyecto ha levantado expectación entre la socialité más reputada de la ciudad y es que el nuevo Vega Members Club promete convertirse en el 'place to be' del momento integrando aspectos de negocios, cultura, gastronomía y ocio y con una membresía que parte de los 1.500 euros para socios menores de 35 años. «En ciudades altamente saturadas, donde la demanda es muy elevada y reservar en un restaurante exige una planificación excesiva, y aun así muchas veces resulta complicado, los clubs privados se convierten en una extensión natural del tejido social, cultural y empresarial», afirma el empresario. «Madrid, que avanza a pasos agigantados para consolidarse entre las grandes capitales internacionales, empieza a vivir esa misma dinámica. Por ello, los clubs privados comienzan a ocupar un papel cada vez más relevante en su estructura social», expone Onieva. En un espacio de 1.000 m², diseñados por Lázaro Rosa - Violán , el club ofrece un interiorismo contemporáneo con cuatro salas diferenciadas: El Bistró, Main Room, Studio Room y Lounge. Ambientes diseñados para adaptarse a las distintas necesidades de sus miembros, desde la organización de reuniones, encuentros privados, exposiciones, presentaciones y lanzamientos, hasta la organización de cocktails, celebraciones y cenas de alto nivel. «Todo esto no sería posible sin el apoyo del equipo de gestión de mi socio, Mabel Hospitality, un gran equipo de profesionales que, con más de diez años de experiencia gestionando restaurantes como TATEL, TOTÓ y Casa Salesas, se ocupa de toda la parte operativa. Esto me permite descargar esa responsabilidad y centrarme en los otros frentes estratégicos del negocio», cuenta Íñigo Onieva. Con una membresía limitada a 500 socios , Vega Members Club «permite crear conexiones genuinas y auténticas entre profesionales de referencia del mundo de los negocios, la cultura y el arte, así como descubrir nuevos talentos, ideas y proyectos y, al mismo tiempo, disfrutar de compartir experiencias gastronómicas únicas», tal y como cuentan desde la organización. A imagen y semejanza de los muchos clubs de este tipo que existen en ciudades como Nueva York o Londres , pero con un cierto toque castizo y más social. El local promete absoluta discreción, ya que no se permite el uso de móviles para hacer fotografías o grabaciones. «Dentro del círculo cercano de los socios fundadores ya se cubre una gran parte de la disponibilidad (100 fundadores, 300 individuales y 100 corporativas)», explica Onieva. «Lo especial de los socios fundadores es que se trata de un grupo con diferentes rangos de edad, nacionalidades e industrias y, por lo tanto, la comunidad global sigue ese mismo criterio. Se busca que haya miembros de distintas generaciones, desde un perfil más junior, pasando por un perfil adulto y, muy importante también, un perfil senior», cuenta. «Seguimos una política de admisiones bastante exigente: el acceso al club solo es posible mediante recomendación o por invitación directa de los socios fundadores», argumenta Íñigo Onieva, que afirma que además cada candidatura se revisa con cuidado, porque el objetivo es construir una comunidad muy cuidada, diversa e inclusiva, donde realmente exista un intercambio de valor entre los miembros. La edad mínima para acceder al club es de 25 años y existen distintos tipos de membresía. La exclusividad reside además en los exigentes requisitos para entrar a formar parte de sus 500 socios y en los que «no prima tanto el dinero como el perfil del futuro miembro». La membresía más deseada solo puede conseguirse por invitación y tras un pago único de 15.000 euros . Con ello tendrán acceso vitalicio a las instalaciones del club, reservas prioritarias y experiencias diseñadas a medida. La opción más económica también les brindará acceso al club y a experiencias sociales y gastronómicas seleccionadas, para lo que deberán hacer un pago inicial y mantener la cuota anual que oscila entre los 1.500 euros (para socios menores de 35 años) y los 2.400 euros para socios en general, ambos formatos con crédito de pago. La privacidad es uno de los pilares más importantes de la experiencia del club, «el uso de imagen está claramente regulado: no se permite hacer fotografías ni grabaciones dentro del club. Cuando estas normas se incumplen, especialmente si se pone en riesgo la privacidad de otros miembros, se pueden aplicar sanciones que van desde una advertencia hasta la pérdida de la membresía», afirma Onieva.  El exclusivo espacio propone además una oferta de alta cocina con diferentes conceptos gastronómicos : Casa Vega, un bistró informal; Vega, un espacio de 'fine dining'; y Totó, una propuesta italiana sofisticada. Los miembros pueden acceder con hasta tres acompañantes, y en el caso de los miembros fundadores el límite es de seis. De las cuatro zonas de restauración, tan solo una estará abierta al público general. Se trata de Casa Vega, el bistró del ' Members Club' , que es el espacio que da a la calle Lagasca y ofrece una propuesta más casual y relajada, inspirada en el restaurante Casa Salesas, del que Onieva es también socio fundador.

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