La mayor aventura oceánica de Oriente Medio

Una flota récord de 33 embarcaciones de ocho nacionalidades partió de Dubái rumbo a la capital de Omán, un recorrido de 360 millas náuticas que dibuja la regata oceánica más importante de Oriente Medio: la Aramex Dubai to Muscat Race. Una brisa estable de 10 nudos de componente oeste esperaba frente al Dubai Offshore Sailing Club (DOSC) a la heterogénea flota de esta 33 edición, formada por 33 barcos con esloras entre los 9,5 metros del Farr 30 y los 17 metros del Beneteau First 53. El Heaven Can Wait francés, un Beneteau First 53 patroneado por Julien Monie y Darren Sheppard, tomó la delantera en las primeras millas del recorrido. Muy cerca le seguía el Landmark 43 Ivana and Aleks patroneado por Chavdar Aleksandrov y Lyuben Todorov en representación de los Emiratos Árabes Unidos, actualmente terceros en la clasificación general de IRC. En tercera posición se encontraba el Khaleesi de Jan Felton, el Dragonfly 40C que lidera la clasificación de multicascos de los EAU. Su Alteza el Jeque Ahmed Bin Hamdan Al Nahyan, presidente de la UAE Sailing and Rowing Federation (Federación de Vela y Remo de los EAU), que observó a la flota mientras se alejaba de Dubái, comentó: «Estamos encantados de estar aquí, en el DOSC, para este prestigioso evento. Este año hay más participantes que el año pasado, y estas cifras siguen creciendo, lo cual es una gran noticia». Celebrada por primera vez en 1992, la D2M ha reunido para su 33 edición a 33 embarcaciones de ocho nacionalidades, incluyendo barcos de Francia, Reino Unido, Polonia y Australia frente a lo más granado de la flota de Oriente Medio. «La Dubai-Muscat lleva mucho tiempo celebrándose y conecta dos países, atravesando algunos de los Emiratos —Sharjah, Ajman, Ras Al Khaimah, Fujairah—, por lo que es una regata muy emblemática», continuó el jeque Ahmed. «Algún día tengo pensado participar yo mismo en la regata. Es mi plan para la jubilación», afirmó entre risas. El director de la regata, David Worrall, se mostró satisfecho con la gestión de la salida por parte de la flota. «Hasta ahora, ha sido una navegación estupenda. La brisa más suave inicial ayudó a que los 33 barcos salieran limpiamente, y tuvimos barcos de espectadores siguiéndonos mientras izábamos los spinnakers. Con 22 grados y sol, son condiciones de navegación ideales». Con una previsión meteorológica para la noche de vientos de entre 6 y 8 nudos, la primera fase de la regata será todo un desafío para los equipos, que tendrán que adaptarse a sus sistemas de guardias a medida que avanzan hacia los retos tácticos del estrecho de Ormuz.

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