El Atlético resiste en el Camp Nou y jugará la final de Copa (3-0)

El Atlético resistió en el Camp Nou y jugará la final de la Copa del Rey. Ni con el 4-0 de la ida pudo tener un partido cómodo el equipo rojiblanco, que terminó a la heroica, quién lo iba a pensar, defendiendo su área como en los viejos tiempos, perdonando también la sentencia a la contra ante un rival visiblemente agotado. El Barça, decía Flick, buscaba lo imposible, y lo fue, pero no por tanto. El Atlético impuso la lógica, pero no de la manera que esperaba. Sufriendo sabe mejor, dicen.

Comenzó el Barcelona como se esperaba, muy lanzado al ataque ante un Atlético que tomaba precauciones. Por mucho que se diga, tener cuatro goles de ventaja sí influye, es imposible jugar al margen, como si se fuera 0-0. La idea de remontada la intentaron instalar los futbolistas azulgrana desde la previa, mostrando fe, y ya en el partido, desde el comienzo: Lamine levantó los brazos pidiendo ánimo al público. A continuación Fermín, tras el primer lanzamiento barcelonista. Y Ferran después de una jugada defensiva. El encuentro se jugaba sólo en un campo, pero tampoco el Atlético estaba del todo incómodo. Las llegadas no eran clarísimas, muchos centros laterales y algún tiro desde fuera del área. El contratiempo para los locales fue la lesión de Koundé nada más empezar, lo que obligaba a cambiar a Cancelo de lateral y que Balde saliera para el izquierdo. Balde también tendría que irse un rato después lesionado.

Presionó bien el Barça después de pérdida y volcó el campo, pero le faltaba peligro más real. En el minuto 18 salió por primera vez el conjunto madrileño y se dio un respiro. Es más, poco después Griezmann tuvo un disparo claro en el área, que le salió flojo, cómodo para Joan García. La respuesta fue el primer gol del Barcelona, tras una filigrana de Lamine en un córner sacado en corto. El adolescente asistió a Marc Bernal para que sólo tuviera que empujarla. El gol fue como una inyección de moral para los catalanes... Pero no duradera. Curiosamente, desde ese momento se estiró más el Atlético, llegó con más efectivos, a un suspiro de que le saliera lo que tan bien hizo en el Metropolitano, y especialmente clarividente cuando Griezmann entraba en contacto con la pelota. El francés es el amigo de todos, el lanzador perfecto de los atacantes, de primeras o dando pausa. El partido podía haber muerto si Lookman hubiera marcado con la cabeza después de una incorporación de Llorente. A la vuelta de esa acción, Pubil le hizo penalti a Pedri y Raphinha lo transformó. En un momento, se pasó de lo que hubiera sido un golpe letal a la eliminatoria, a que estuviera un poco más abierta. Aunque la ventaja de los rojiblancos seguía siendo clara.

 

El Atlético volvió de los vestuarios con más intención de atacar, como ya había hecho antes del parón. Le faltó un poco de precisión, mientras que su portero empezó a tenerla, por desgracia para él. Lamine Yamal creció y tuvo un rato de esos en los que parece imparable. Le cerraban la salida por el lado izquierdo, pero se iba por el derecho. Tuvo varias ocasiones el Barcelona, de Lamine, Fermín, Marc Bernal... Todas las paró Musso, que estaba convirtiéndose en protagonista.

El Cholo agotó sus balas con la salida de Baena y Sorloth y el Barcelona también necesitaba movimiento, por eso entraron Rashford y Dani Olmo. Marc Bernal firmó su segundo gol, al rematar un pase de Cancelo, y puso la eliminatoria a un tanto del empate.

Se lanzó el conjunto de Flick ya a la desesperada, con Araujo de «9» y con Pedri casi de cierre, aunque estaba tieso literalmente. Los balones colgados ya no eran precisos. Todos los jugadores estaban muy cansados: unos para poner el pase ideal o llegar bien a rematarlo; otros, para acabar con el sufrimiento a la contra. Nada pasó, y el Atlético es el finalista.

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