Saldo político negativo
Al saldo político que dejó la elección en todo el país y en Hidalgo, se suma ahora el desencuentro de muchos personajes que apoyaron al PRI, al PAN y al PRD, o que simplemente operaron en contra de Morena en las campañas, y que ahora con todo a cuestas, parecen acercarse a quienes a la postre serán el gobierno.
Es normal, si se toma en cuenta que las decisiones las tomará a partir de diciembre un solo personaje que también es el líder de su partido, y en donde todos van a tener que bailar al son que les toque.
Por más que Andrés Manuel López Obrador diga y publique en redes y jure que habrá separación de poderes y respeto por la decisiones, en México el presidencialismo es como una piedra gigante en el camino, que no se puede brincar ni eludir, por lo que todo lo que se piense hacer en el Legislativo vendrá del Ejecutivo.
En los estados, la disyuntiva es también porque las heridas de la elección no han comenzado siquiera a sanar.
En las regiones como el Valle del Mezquital o la Huasteca, los líderes de comunidades ya están accediendo a reunirse e incluso a dejarse ver con los ganadores de la elección. Ellos también juegan su papel en esto. ¿A quién le van a pedir gestión y recursos para sus pueblos?
De una u otra forma en Hidalgo se tendrán que sentar al menos una vez los diputados federales de Morena y el gobernador Omar Fayad o al menos los integrantes de su gabinete.
La única opción para poder solicitar recursos será la que ya se conoce. La petición de proyectos, las bolsas extraordinarias, el portafolios con las obras públicas. Lo único nuevo es que ya no se podrá llegar, al menos desde Hidalgo, a la bancada priista de mayoría. Se tendrá que develar las cosas con Morena, y tocar puertas.
En el Senado, donde hay más acuerdos políticos, posiblemente exista una posibilidad de que Hidalgo encuentre opciones ya que tendrá 5 representantes repartidos en varios colores.
Los dos ganadores de Morena; el escaño plurinominal del PRI, la primera minoría y una segunda plurinominal nacional del PAN. Si el estado los une, pueden sacar cosas importantes para dar paso a exhortos para que caigan los recursos.
Como sea, la elección dejó un saldo político negativo para Hidalgo. No hay muchos espacios a donde acercarse y todos están viendo más por cómo acomodarse después de los resultados sin mirar a futuro.
Aunque no la quieran, la reconciliación es la única forma de poder compartir un mismo proyecto que debe ser no solo que al país le vaya bien, sino que el estado pueda por lo menos permanecer con los indicadores que actualmente tiene.
De lo contrario no veremos gran avance ni cuartas transformaciones, pero lo malo es que tampoco la gente dará de nuevo su voto y confianza a quienes ya jugaron en el estado y en todo el país, porque de igual forma después de 6 años, nada nuevo hubo para Hidalgo.
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