Los retos de Claudia
Detrás de la presidenta municipal electa en la ciudad capital, Claudia Rivera Vivanco, hay una historia del movimiento social sin partido, con una visión de ciudad incluyente.
Se trata de una ciudadana con liderazgo natural que va desde el círculo vecinal, al familiar y profesional.
Rivera no es una política de familias de abolengo, ni de pedigree o del establishment poblano, es una mujer activista defensora de la inclusión, las libertades democráticas y la defensa del voto.
Postulada por el partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), una decisión al azar al insacular los municipios en la designación de candidatos para cumplir la cuota de género, le abrió la puerta. La medida fue para postular a mujeres y acabar con el predominio de los hombres.
Rivera Vivanco, en circunstancias político electorales diametralmente opuestas a los comicios del pasado 1 de julio, será la segunda mujer en ocupar la presidencia municipal de la ciudad de Puebla, pues la primera en el cargo fue la priista, Blanca Alcalá Ruiz.
Uno de los llamados ejes transversales del plan de gobierno de la alcaldesa electa es el combate a la “corrupción”; la ciudadanía estaría en espera de conocer un primer diagnóstico para saber dónde empezaría por atacar este fenómeno en la función pública.
La alcaldesa electa presume de conocer la realidad y necesidades de la ciudad capital, de la zona metropolitana, el resto del estado y entidades vecinas de la región, gracia a su paso por su trabajo en el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
La alcaldesa le apuesta a una política cultural de masas, con la apertura de más espacio y foros para los artistas y creadores poblanos.
Gobernará una ciudad de contrastes, atenderá los rezagos y en la revisión del gobierno que recibirá, mantendrá las políticas públicas y programas que sirvan, y eliminará aquellas que han impedido hacer realidad una ciudad y gobierno incluyente.
De las ciudades más importantes del país, Puebla capital dará un salto radical en la manera de gobernar, con una amplia expectativa de cómo lo hará Morena y una alcaldesa electa que viene de la “cultura del esfuerzo”.
pablo.ruiz@milenio.com