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¿Austeridad? Sí, pa'l año que entra

Empiezan los trabajos de la LXIV legislatura y con ellos los primeros tropezones reflejando que “del dicho al hecho HAY un buen trecho”. Basta ver qué Congreso dejó la LXIII legislatura, pues en el último “jalón” Senadores y Diputados acumularon muchos pendientes.

Entre los pendientes el tan anhelado y sonado caso de la designación del Fiscal General de la Nación, que resultó fácil, luego que en la primera reunión entre el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador y el saliente, Enrique Peña Nieto, concluyeran que el nombre del elegido para ocupar el cargo debería surgir de entre los propuestos por el propio AMLO.

También en espera la designación de quienes deben hacer funcionar al Sistema Nacional Anticorrupción (SNA); del Auditor Superior de la Federación, y 18 Ministros del Tribunal Superior de Justicia Administrativa, entre otros.

Así las cosas, llegó el 1° de septiembre, y la LXIV legislatura y casi de inmediato las chapucerías, empezó la cuarta transformación abollando el prestigio del Senado, votando dos veces una licencia, la de Manuel Velazco que regresó gracias al mayoriteo y los acuerdos a terminar su “histórica y polémica” gubernatura en Chiapas.

Llegaron los legisladores con la mejor de las intenciones de hacer ahorros millonarios, y ¡Qué bueno!, tan solo en el senado, según su líder, Martí Batres, hasta por dos mil millones de pesos. Y es que, como publicó Milenio el pasado 31 de julio, en tan solo tres años el Congreso de la Unión, tuvo un sobre-ejercicio del mil 247 millones en sueldos y salarios, por lo que los legisladores de Morena afirmaron que se recortarían el sueldo a la mitad y eliminarían privilegios.

Pero en la primera semana se dieron cuenta de que no había nada de desayunar, y tampoco meseros, ni edecanes, ni concesiones en los restaurantes cercanos donde desayunaban, comían y cenaban a cuenta del Presupuesto del Congreso, lo que encontraron con su anunciada austeridad fue una cafetera y galletas que ellos mismos tendrían que servirse.

Sin embargo, bien dicen que el hambre es canija y más el que se la aguanta, por lo que entre los primeros acuerdos a los que llegaron por unanimidad y sin necesidad de “mayoritear”, está que cuando las sesiones se prolonguen por más de cuatro horas, haya una barra de alimentos para las senadoras y senadores, el costo de dicha barra no podrá exceder los seis mil pesos, ¡Faltaba menos!, de meseros y edecanes, ni hablar.

De los sueldos, tampoco, aunque los legisladores hoy ganan mucho más que los 108 mil pesos mensuales que el Presidente recibirá a partir del próximo sexenio, haciendo uso de su aplastante mayoría para cumplir su promesa de ganar la mitad de lo devengado por la anterior legislatura, se pusieron a hacer cuentas y como que no les cuadraron.
Anunciaron que “por falta de acuerdos”, la Cámara de Diputados decidió que siempre no se reduciría el sueldo en este periodo, aunque prometieron discutir el tema con el presupuesto del próximo año.

Así que, por lo pronto, los legisladores continuarán recibiendo mensualmente 74 mil 672 pesos, pero, sin contar ya con sus “apoyos económicos” adicionales, de 45 mil 786 pesos por concepto de “Asistencia Legislativa”, y 28 mil 772 pesos para “Atención Ciudadana”, lo que dará un ahorro, dicen, de 409 millones, 204 millones de cancelar fondo de ahorro, seguro de gastos médicos mayores, seguro de vida, vales de alimentos, vales de gasolina y arrendamiento de vehículos.
Y eso que aún no resienten lo que es enfermarse y llegar a las clínicas del ISSSTE como cualquier otro derechohabiente y esperar a que los atiendan y les receten medicamentos que “no hay”. (Ojalá y les suceda pronto, para que se pongan a trabajar en esos temas)

No hay duda: la justicia cuesta, y más cuando se trata de auto-aplicarse con disciplina. Nunca será lo mismo ser justo, a qué justo me va.

Reflejos:
• Ahora resulta que el próximo gobierno de la CDMX a cargo de Claudia Sheinbaum desaparecerá la marca CDMX como imagen gubernamental… Convoca a un concurso para encontrar una nueva imagen para lo que ofrece un premio de 150 mil pesos y a eso agréguele el costo de la nueva imagen y su posicionamiento… ¿Realmente hace falta gastar en este tipo de cosas, cuando hay temas más importantes que resolver en la CDMX? y ¿la austeridad?

FB: Paco Ramirez
Tw: @ramirezpaco
Con el apoyo de Alejandra Ojeda

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