El 'bajo' criterio laboral lo manda a la informalidad
Pedro nació con un problema genético, extremidades cortas mientras que el tronco es de tamaño promedio, a sus 38 años de edad se gana la vida vendiendo frituras y jugos en el frente de la Central Camionera de Estación Manuel.
No ha sido fácil el trayecto de vida que ha tenido y aunque concluyó sus estudios de secundaria difícilmente ha conseguido un empleo formal, no tuvo familia, es decir no se ha casado ni ha tenido hijos, vive con su padre que es quién le acompaña todos los días en la venta diaria de estos productos que instalan en una pequeña bicicleta.
“No siempre se vende igual, hay personas que salen de viaje abordan el autobús y ya llevan sus alimentos o el refresco que se van a tomar en el camino, pero aquí me mantengo en pie de lucha todos los días porque es mi forma de ganarse el sustento diario, tengo que hacerlo porque no hay empleo formal para mí”, dijo.
Pedro, decidió trabajar en la informalidad, sin duda es una de las tantas personas discapacitadas que tiene que enfrentarse a la indiferencia ciudadana, su baja estatura no ha sido impedimento para continuar ganándose la vida como comerciante informal, la ganancia que obtiene apenas alcanza para el día.
“Si bien me va se logra vender entre 80 y 100 en todo el día, llegamos desde las 7 de la mañana y nos vamos ya en la noche porque queremos terminar el producto siempre me acompaña mi padre y esta bicicleta que ha sido como local donde ofrecemos, los refrescos, cacahuates, las frituras y todo lo que aquí ustedes pueden”, dijo.
ELGH