El comentario machista que arruinó una cita en «First Dates»
First dates
«First Dates» regresó este jueves a las noches de Cuatro. El programa del «access» por excelencia de la segunda cadena de Mediaset volvió una noche más a la televisión, con Carlos Sobera como maestro de ceremonias.
Más de 850 emisiones, que se dice pronto, lleva el programa en emisión en Cuatro. El espacio, que ha proclamado a Sobera como el Cupido de la televisión, vivió este jueves una edición que una vez más, tuvo de todo en el restaurante de «First Dates».
Uno de los primeros en llegar al restaurante fue Ángel Manuel, un sevillano de 23 años que trabaja como monitor infantil. Para presentarse explicó que le gustaba mucho el karaoke y que no tiene ninguna verguenza para cantar en público. Tampoco la tuvo para reconocer que nunca había tenido una cita con una mujer. Un año mayor que él era Tania, una estudiante andaluza que buscaba a un chico «fiel y con buen corazón». Sobera les presentó junto a la barra y estuvieron bastante nerviosos, y ella salió al paso hablando sobre fútbol. A Ángel le sorprendió que a Tania, siendo mujer, le gustase hablar de fútbol y ya las cosas se destensaron.
Se sentaron a cenar y hubo mucha armonía entre ellos. «Yo quiero a una chica comprensiva y con la que tenga muchas cosas en común», le contó Ángel a Tania. Así pasaba con ella, pues fueron descubriendo que a ambos les gustaba la Semana Santa y las bandas de música, ambos querían casarse y formar una familia. Se pusieron entonces a hablar sobre sus cancantes favoritos y descubrieron que también en eso eran casi idénticos. «Me estás empezando a camelar», se sinceró Tania, «creo que te voy a dar la segunda cita». El desenlace fue exactamente el esperado, y acabaron besándose apasionadamente ante las cámaras del programa.
Para la segunda cena de la velada llegó primero Helena, una zaragozana de 54 años que presumía de haber sido muy bella en sus años mozos: «Mis amigas me llamaban Barbie Malibú». Su pareja tenía la misma edad que ella y vivía en su misma ciudad. Constan, que así se hacía llamar, trabaja como vendedor de gallinas y se definió como «fácil y buena gente».
La primera impresión fue positiva y se cayeron bien desde que se conocieron. Él estaba un poco nervioso y empezó a hablar por los codos sobre su trabajo con las gallinas y sus múltiples viajes de negocios. Intentando parecer gracioso, comentó que «las gallinas son como las mujeres, porque hablan sin parar». Obviamente, a Helena no le hizo ninguna gracia su chiste y ya caló el caracter de Constan.
La conversación volvió a su cauce, pero Helena ya no volvió a mostrar demasiado interés en Constan. Hablaron sobre sus hijos, sus aficiones, costumbres y sus planes de futuro. Aunque no había habido una pasión excesivo, no hubiese sido raro que acabasen dándose una segunda oportunidad. Pero Helena alegó que «Constan no es de mi prototipo físicamente» y se volvió a su casa sola.
«First Dates» regresó este jueves a las noches de Cuatro. El programa del «access» por excelencia de la segunda cadena de Mediaset volvió una noche más a la televisión, con Carlos Sobera como maestro de ceremonias.
Más de 850 emisiones, que se dice pronto, lleva el programa en emisión en Cuatro. El espacio, que ha proclamado a Sobera como el Cupido de la televisión, vivió este jueves una edición que una vez más, tuvo de todo en el restaurante de «First Dates».
Uno de los primeros en llegar al restaurante fue Ángel Manuel, un sevillano de 23 años que trabaja como monitor infantil. Para presentarse explicó que le gustaba mucho el karaoke y que no tiene ninguna verguenza para cantar en público. Tampoco la tuvo para reconocer que nunca había tenido una cita con una mujer. Un año mayor que él era Tania, una estudiante andaluza que buscaba a un chico «fiel y con buen corazón». Sobera les presentó junto a la barra y estuvieron bastante nerviosos, y ella salió al paso hablando sobre fútbol. A Ángel le sorprendió que a Tania, siendo mujer, le gustase hablar de fútbol y ya las cosas se destensaron.
Se sentaron a cenar y hubo mucha armonía entre ellos. «Yo quiero a una chica comprensiva y con la que tenga muchas cosas en común», le contó Ángel a Tania. Así pasaba con ella, pues fueron descubriendo que a ambos les gustaba la Semana Santa y las bandas de música, ambos querían casarse y formar una familia. Se pusieron entonces a hablar sobre sus cancantes favoritos y descubrieron que también en eso eran casi idénticos. «Me estás empezando a camelar», se sinceró Tania, «creo que te voy a dar la segunda cita». El desenlace fue exactamente el esperado, y acabaron besándose apasionadamente ante las cámaras del programa.
Para la segunda cena de la velada llegó primero Helena, una zaragozana de 54 años que presumía de haber sido muy bella en sus años mozos: «Mis amigas me llamaban Barbie Malibú». Su pareja tenía la misma edad que ella y vivía en su misma ciudad. Constan, que así se hacía llamar, trabaja como vendedor de gallinas y se definió como «fácil y buena gente».
La primera impresión fue positiva y se cayeron bien desde que se conocieron. Él estaba un poco nervioso y empezó a hablar por los codos sobre su trabajo con las gallinas y sus múltiples viajes de negocios. Intentando parecer gracioso, comentó que «las gallinas son como las mujeres, porque hablan sin parar». Obviamente, a Helena no le hizo ninguna gracia su chiste y ya caló el caracter de Constan.
La conversación volvió a su cauce, pero Helena ya no volvió a mostrar demasiado interés en Constan. Hablaron sobre sus hijos, sus aficiones, costumbres y sus planes de futuro. Aunque no había habido una pasión excesivo, no hubiese sido raro que acabasen dándose una segunda oportunidad. Pero Helena alegó que «Constan no es de mi prototipo físicamente» y se volvió a su casa sola.