Las máquinas aprenden solas a coordinarse contra su enemigo
Cada pocos meses se anuncia un nuevo logro en el campo de la inteligencia artificial. Nuevos hitos que muestran el músculo que está desarrollando este campo de investigación, financiado en buena medida por empresas privadas. Son retos vistosos, como cuando se hacen invencibles en tableros familiares y juegos populares. Pero también son victorias que invitan a reflexiones más profundas al analizar lo que suponen. No es solo que la máquina logre ganar, es que es capaz de "intuir" cómo hacerlo. No es que venza aprendiendo de cero, es que se enseña a sí misma despreciando los conocimientos milenarios de los humanos. Hoy, las máquinas suben otro peldaño que da que pensar: ya son capaces de coordinarse, sin conocerse ni hablar entre ellas, para lograr sus objetivos.