Como mis padres vivían en una casa en el campo a una hora de la ciudad, la cocina estaba llena de moscas y colgaban del techo unas cintas adhesivas amarillas donde las moscas quedaban atrapadas, agonizaban y morían. Era espantoso ver a tantas moscas sobrevolando en la cocina o tratando de escapar de aquellas cintas colgantes. Cuando yo tenía hambre, entraba en la cocina a ver si podía comer un plátano o una manzana, pero éramos tantos hermanos, dos mujeres, ocho hombres, diez en total, que mi madre... Читать дальше...