Hace un año, la fragilidad del presidente era evidente. Se movía con dificultad y, ante las preguntas, Joe Biden se quedaba inmóvil , como atrapado en un vacío, para luego murmurar respuestas ininteligibles. Sin embargo, en la Casa Blanca, el tema era intocable. Cuestionar algo tan legítimo como el estado de salud del líder de la primera potencia mundial significaba arriesgarse al ostracismo. Portavoces, funcionarios e incluso diplomáticos cercanos a la familia del presidente tachaban de sensacionalistas... Читать дальше...