Con una vasta trayectoria cimentada en el Servicio Exterior y la difusión cultural, Gerardo Estrada llega a sus ochenta años con ánimo de seguir la fiesta, “aunque ya no pueda bailar”, dice. Para Gerardo Estrada no hay distancia entre trabajo y amistad, de tal modo que a su paso por distintos cargos logró crear una familia ampliada, entre amistades y colaboradores, que lo sigue acompañando. Su casa ha sido escenario de múltiples encuentros, desde fiestas de cumpleaños y posadas hasta reuniones con altos funcionarios de la cultura o la política.