Dos mejor que tres
Pablo Casado tiene un trabajo doble en este mandato: por una parte el de liderar la oposición, con Vox haciéndole un marcaje apretado, y por otra el de reunificar un centro-derecha que el marianismo le dejó hecho literalmente pedazos. La primera tarea pondrá a prueba su cintura y su olfato para modular el discurso en el tono adecuado; un ajuste difícil porque cada vez que el Gobierno enseñe el trapo de la radicalidad, que será a menudo, las huestes de Abascal se frotarán las manos, conscientes de que el combate de trincheras ideológicas o culturales cuadra con su estilo bizarro. Para no quedar diluido en una bronca a garrotazos, o verse obligado a enfrascarse en ella con riesgo de renunciar... Ver Más