Travesura o libertad
Estaban los dos pitufos metidos en la ducha mientras su padre hacía la cena y yo le daba a las teclas del ordenador. De vez en cuando escuchaba a lo lejos un «¿cuánto os falta? venga» que no hacía presagiar nada bueno. Y así fue, cuando decidió entrar al baño se encontró con que no habían tenido mejor idea que intentar convertir la ducha en bañera. Tras coger la fregona y acabar con el desaguisado, se fue todo enfadado, momento que aproveché para ir a ver qué habían hecho.