Charles de Vilmorin, el nuevo príncipe de la moda
El primero que se fijó en él cuando aún estudiaba en la Escuela de la Cámara Sindical de París fue el diseñador Jean Charles de Castelbajac: "Me puse en contacto con él durante mi primer año y me acogió con los brazos abiertos. Su ayuda ha significado mucho para mí, porque lo admiro -ha reconocido Charles de Vilmorin en una entrevista en Purple-. Además, yo me reconozco en su trabajo y él dice que yo le recuerdo a él a mi edad". Y es verdad: su uso del color, sus formas generosas y su relación con el arte beben de las mismas fuentes que Catelbajac.
Su refrescante reinterpretación de las siluetas y del color, junto con su arriesgada apuesta por presentar su primera colección nada más salir del confinamiento, en 2020, hicieron que la industria de la moda pusiera rápidamente sus ojos en este joven de 24 años.
Charles de Vilmorin en su atelier parisino - © Stephane de Sakutin / Getty Images
¿Cómo no iba a interesar un diseñador que aterrizaba en un mundo convulso apoyado por uno de los grandes? Jean Paul Gaultier y Alessandro Michele no tardaron en darle su bendición y en hablar de él como una promesa destinada a insuflar aire fresco a la moda francesa, la poderosa Cámara Sindical de la Costura -la encargada de velar por al ADN de la haute couture gala- le invitó a presentar su primera colección de alta costura durante la Semana de la Moda el pasado febrero, y su vídeo fue uno de los más comentados de la cita parisina.
Sus bocetos, pintados en colores básicos, son el punto de partida para la elaboración de todas sus creaciones - © Stephane de Sakutin / Getty Images
Pero, ¿cómo logró colarse en la cita más exclusiva del mundo de la moda un joven que solo había presentado una colección en toda su carrera? "No correspondía (a sus criterios) en términos de antigüedad y todo eso, pero fue Jean Paul Gaultier quien decidió patrocinarme", ha asegurado De Vilmorin a AFP. Su film fashion de presentación, junto con el que realizó el recientemente fallecido Alber Elbaz para descubrir al mundo su último proyecto, recibió muy buenas críticas e incrementó así el interés por este recién llegado.
Francés de pura cepa, De Vilmorin tuvo clara su vocación desde pequeño: "Empecé a dibujar y hacer ropa para mi hermana desde joven", asegura. Pero lo que le decidió por completo a dedicarse a la moda fue el desfile de John Galliano para la temporada primavera-verano de 2011.
De Vilmorin procede de una familia relacionada con la botánica, y esa influencia se nota en sus diseños y bocetos: "Esa herencia está presente en mis bocetos y patrones, en los colores y en las flores, que siempre están presentes en mis trabajos, incluso en las siluetas. Es mi manera de lograr cierto equilibrio entre esa herencia familiar y algo más contemporáneoa".
Sus colecciones no tienen género - © Stephane de Sakutin / Getty Images
En esa búsqueda de un lenguaje contemporáneo y totalmente personal, De Vilmorin apuesta por una moda que trasciende los géneros: "La cuestión de género es una de las luchas de mi generación -ha explicado a Airmail-. La ropa debería de ser para todo el mundo". Y sus clientes destacan, precisamente, por su gran personalidad, necesaria para lucir sus diseños, a medio camino entre la ropa y la obra de arte. El color siempre está más que presente y las siluetas se vuelven generosas, ayudando en parte a eliminar las posibles referencias a la anatomía de cada sexo y facilitando así el derribo de las ideas preconcebidas.
En una entrevista con Elle Francia desarrollaba más esa idea: "Que mi joven marca estuviera en la Semana de la Alta Costura es la prueba de que esta quiere y necesita un cambio, de que debe de ser más abierta y actual". La colección que presentó esos días en París tomó prestados elementos de la obra de Niki de Saint Phalle, una visión desafiante de la feminidad, muy en la lÃínea con el discurso que defiende el diseñador galo.
Una explosión de color que haconquistado a la alta costura - © Stephane de Sakutin / Getty Images
Otro de los rasgos de su trabajo es su protagonismo: aparece en todos sus vídeos; y no solo como invitado, también como protagonista: "Soy tímido, pero me gusta estar ante la cámara". Quizás por eso incluso se atrevió a hacer sus pinitos como modelo, en una breve carrera en la que llegó a desfilar para Valentino. Retoma así ese papel principal que tenía el Galliano que le cautivó a los inicios de su carrera, cuando le gustaba cerrar los desfiles de Dior, y busca forjarse un nombre como otro de sus admiradísimos diseñadores fetiche, Alexander McQueen: "Él ha sido una gran influencia para mí. Pero era otra Época. No creo que tenga que hacer las cosas como Él las hizo para que resulten bellas ni creo que necesite unas puestas en escena tan enfáticas".
De Vilmorin, según sus propias palabras, espera ver una "vuelta a la sinceridad y un redescubrimiento de la pureza" en la moda. Y es quizá por ese camino por el que quiere transitar como director creativo de Rochas. Y es que al poco de presentar sus propuestas en la alta costura, se supo que pasaba a ser el nuevo responsable de esta emblemática firma, a la que está vinculado gracias a su tía abuela, la escritora Louise de Vilmorin, amiga de Hélène Rochas, esposa de Marcel, el fundador de la casa. En él recaen las esperanzas para resucitar una maison que no vive su mejor momento y que busca reposicionarse como referente del lujo imitando lo que han hecho Loewe con J.W. Anderson o Schiaparelli con Daniel Roseberry.
Todo un prodigio de la moda - © Stephane de Sakutin / Getty Images
Pero su explosión como diseñador y su fichaje por Rochas no son los únicos motivos por los que De Vilmorin está feliz. También ha sido elegido como uno de los nueve finalistas para el premio LVMH, dotado con 300.000 euros. Y tiene muchas posibilidades de llevárselo. Estáclaro que este es el año de De Vilmorin, que parece llamado a liderar un nuevo paradigma de la moda en el que la sostenibilidad juega un papel cada vez más importante y el género cuenta cada vez menos.
Color, volumen y grandes dosis de lirismo
De Vilmorin tiene claro que el género no debe aprisionarnos a la hora de vestir. De ahí que plantee prendas que pueden ser llevadas tanto por mujeres como por hombres, como sus voluminosas chaquetas acolchadas. A partir de ahí se abre todo un universo en el que el creador nos invita a entrar. Aunque no es eso lo que más llama la atención de su primera colección, sino el color.
Inspirado por la obra y la manera de trabajar de Niki de Saint Phalle, y sin perder la referencia de su padrino, Jean Charles de Castelbajac, el diseñador galo apuesta por una colección de corte expresionista donde el color adopta un carácter casi animal, sin perder ni un momento, eso sí, el lirismo de la alta costura.
Su refrescante reinterpretación de las siluetas y del color, junto con su arriesgada apuesta por presentar su primera colección nada más salir del confinamiento, en 2020, hicieron que la industria de la moda pusiera rápidamente sus ojos en este joven de 24 años.
Charles de Vilmorin en su atelier parisino - © Stephane de Sakutin / Getty Images
¿Cómo no iba a interesar un diseñador que aterrizaba en un mundo convulso apoyado por uno de los grandes? Jean Paul Gaultier y Alessandro Michele no tardaron en darle su bendición y en hablar de él como una promesa destinada a insuflar aire fresco a la moda francesa, la poderosa Cámara Sindical de la Costura -la encargada de velar por al ADN de la haute couture gala- le invitó a presentar su primera colección de alta costura durante la Semana de la Moda el pasado febrero, y su vídeo fue uno de los más comentados de la cita parisina.
Sus bocetos, pintados en colores básicos, son el punto de partida para la elaboración de todas sus creaciones - © Stephane de Sakutin / Getty Images
Pero, ¿cómo logró colarse en la cita más exclusiva del mundo de la moda un joven que solo había presentado una colección en toda su carrera? "No correspondía (a sus criterios) en términos de antigüedad y todo eso, pero fue Jean Paul Gaultier quien decidió patrocinarme", ha asegurado De Vilmorin a AFP. Su film fashion de presentación, junto con el que realizó el recientemente fallecido Alber Elbaz para descubrir al mundo su último proyecto, recibió muy buenas críticas e incrementó así el interés por este recién llegado.
Francés de pura cepa, De Vilmorin tuvo clara su vocación desde pequeño: "Empecé a dibujar y hacer ropa para mi hermana desde joven", asegura. Pero lo que le decidió por completo a dedicarse a la moda fue el desfile de John Galliano para la temporada primavera-verano de 2011.
De Vilmorin procede de una familia relacionada con la botánica, y esa influencia se nota en sus diseños y bocetos: "Esa herencia está presente en mis bocetos y patrones, en los colores y en las flores, que siempre están presentes en mis trabajos, incluso en las siluetas. Es mi manera de lograr cierto equilibrio entre esa herencia familiar y algo más contemporáneoa".
Sus colecciones no tienen género - © Stephane de Sakutin / Getty Images
En esa búsqueda de un lenguaje contemporáneo y totalmente personal, De Vilmorin apuesta por una moda que trasciende los géneros: "La cuestión de género es una de las luchas de mi generación -ha explicado a Airmail-. La ropa debería de ser para todo el mundo". Y sus clientes destacan, precisamente, por su gran personalidad, necesaria para lucir sus diseños, a medio camino entre la ropa y la obra de arte. El color siempre está más que presente y las siluetas se vuelven generosas, ayudando en parte a eliminar las posibles referencias a la anatomía de cada sexo y facilitando así el derribo de las ideas preconcebidas.
En una entrevista con Elle Francia desarrollaba más esa idea: "Que mi joven marca estuviera en la Semana de la Alta Costura es la prueba de que esta quiere y necesita un cambio, de que debe de ser más abierta y actual". La colección que presentó esos días en París tomó prestados elementos de la obra de Niki de Saint Phalle, una visión desafiante de la feminidad, muy en la lÃínea con el discurso que defiende el diseñador galo.
Una explosión de color que haconquistado a la alta costura - © Stephane de Sakutin / Getty Images
Otro de los rasgos de su trabajo es su protagonismo: aparece en todos sus vídeos; y no solo como invitado, también como protagonista: "Soy tímido, pero me gusta estar ante la cámara". Quizás por eso incluso se atrevió a hacer sus pinitos como modelo, en una breve carrera en la que llegó a desfilar para Valentino. Retoma así ese papel principal que tenía el Galliano que le cautivó a los inicios de su carrera, cuando le gustaba cerrar los desfiles de Dior, y busca forjarse un nombre como otro de sus admiradísimos diseñadores fetiche, Alexander McQueen: "Él ha sido una gran influencia para mí. Pero era otra Época. No creo que tenga que hacer las cosas como Él las hizo para que resulten bellas ni creo que necesite unas puestas en escena tan enfáticas".
De Vilmorin, según sus propias palabras, espera ver una "vuelta a la sinceridad y un redescubrimiento de la pureza" en la moda. Y es quizá por ese camino por el que quiere transitar como director creativo de Rochas. Y es que al poco de presentar sus propuestas en la alta costura, se supo que pasaba a ser el nuevo responsable de esta emblemática firma, a la que está vinculado gracias a su tía abuela, la escritora Louise de Vilmorin, amiga de Hélène Rochas, esposa de Marcel, el fundador de la casa. En él recaen las esperanzas para resucitar una maison que no vive su mejor momento y que busca reposicionarse como referente del lujo imitando lo que han hecho Loewe con J.W. Anderson o Schiaparelli con Daniel Roseberry.
Todo un prodigio de la moda - © Stephane de Sakutin / Getty Images
Pero su explosión como diseñador y su fichaje por Rochas no son los únicos motivos por los que De Vilmorin está feliz. También ha sido elegido como uno de los nueve finalistas para el premio LVMH, dotado con 300.000 euros. Y tiene muchas posibilidades de llevárselo. Estáclaro que este es el año de De Vilmorin, que parece llamado a liderar un nuevo paradigma de la moda en el que la sostenibilidad juega un papel cada vez más importante y el género cuenta cada vez menos.
Color, volumen y grandes dosis de lirismo
De Vilmorin tiene claro que el género no debe aprisionarnos a la hora de vestir. De ahí que plantee prendas que pueden ser llevadas tanto por mujeres como por hombres, como sus voluminosas chaquetas acolchadas. A partir de ahí se abre todo un universo en el que el creador nos invita a entrar. Aunque no es eso lo que más llama la atención de su primera colección, sino el color.
Inspirado por la obra y la manera de trabajar de Niki de Saint Phalle, y sin perder la referencia de su padrino, Jean Charles de Castelbajac, el diseñador galo apuesta por una colección de corte expresionista donde el color adopta un carácter casi animal, sin perder ni un momento, eso sí, el lirismo de la alta costura.