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Por demolición

Otra clara victoria de Sudáfrica sobre Argentina. Con la misma táctica del sábado anterior los Springboks ganaron frente a un equipo muy desdibujado que, a su falta de respuesta frente al juego sudafricano, sumó un descalabro en la (in)disciplina. 21 penales cometieron hoy Los Pumas. Sudáfrica 29 – Argentina 10.

De la Fuente al cuello de Wiese. Tarde de penales. Foto: AP

Garrincha, el genial wing derecho brasileño, hacía siempre la misma jugada; amagaba para un lado y, con un leve movimiento de cintura, salía para el otro. Repetía ese movimiento tan simple una y otra vez, todos los marcadores de punta sabían que iba a hacer eso, pero siempre los superaba y se escapaba con la pelota pegada al pie. Los Springboks son como Garrincha; hace rato que juegan a lo mismo, una fórmula bien simple de usar constantemente el pie para poner la pelota en el campo rival, los rivales (en este caso y por dos partidos consecutivos, Los Pumas) saben que van a hacer eso, trabajan para contrarrestarlo y, sin embargo, siempre les sale bien y ganan sus partidos. En la época de Garrincha los marcadores de punta no contaban con la tecnología para estudiarlo y llegaban desguarnecidos al enfrentamiento. Hoy, con todas los instrumentos tecnológicos a disposición, tampoco pueden neutralizar a los Springboks. La figura de Garrincha se asocia a la idea del talento, los Springboks, en cambio, solo a la estructura y la disciplina. Error, también hay mucho talento en ese equipo, en los jugadores y en el staff técnico. Sin destrezas y habilidades en sus jugadores no se puede aplicar con tanta solvencia el plan que surge de la inteligencia y la agudeza de los que conducen desde afuera de la cancha.

El de hoy fue un partido muy parecido al de siete días atrás, aunque el comienzo de Los Pumas fue alentador. A diferencia del partido anterior, en los primeros minutos salieron a jugar con mas soltura y actitud. Una pesca de Pablo Matera y un potente tackle de Santiago Chocobares en el comienzo del partido fueron signos estimulantes. Pero esa brisa de esperanza duró muy poco porque pronto chocó contra la eficiencia rival y la ineficiencia propia, materializada en la indisciplina. Cuando se jugaban diez minutos, Los Pumas ya acumulaban cinco (5) penales. Era el comienzo de una tarde negra en ese rubro, que al final del partido alcanzaría la cifra de veintiuno (21), la mayor cantidad de penales cometidos por Los Pumas en un partido desde que Mario Ledesma es el Head Coach. “Esto se corrige con trabajo, trabajo y mas trabajo en los días que vienen…” decía hace una semana el capitán Julián Montoya. No fue lo que sucedió. Seguramente se trabajó en el campamento puma, pero al trabajo hay que agregarle inteligencia e ingenio para contrarrestar las virtudes del rival y potenciar las propias. Apoyado en su solvencia y en los errores argentinos, Sudáfrica inició su trabajo de demolición, que, sobre todo en el primer tiempo, fue sobresaliente. Los Pumas casi no pisaron el campo rival y los tres puntos que acumularon en ese primer parcial fue por un penal fruto de un error (por lo menos uno!) de Jasper Wiese que gateó mas de lo permitido con la pelota. Handré Pollard fue implacable pateando a los palos, con la salvedad de que la mayoría de sus penales eran bien factibles. Domingo Miotti, en cambio, intentó uno de mitad de cancha sin éxito, sobre el final de la primera etapa. Aunque aburra es inevitable insistir con el tema de los penales argentinos, que tuvieron tres fuentes: los errores propios, la mirada muy fina del árbitro inglés Karl Dickson y la presión de los Springboks. Sobre el árbitro no hay mucho para decir y poco se puede hacer para corregirlo. Los errores propios son llamativos porque se supone que se había trabajado mucho en la semana para corregirlos, sobre todo en el tema de la concentración, finalmente en los que derivan de la presión sudafricana hay que aplaudir el trabajo del equipo rival, que tuvo un maul poderoso, una preponderancia en las formaciones fijas que revela el trabajo inteligente de la semana y, una vez mas, un uso brillante del pie para poner el juego en el sector de la cancha que mas le convenía y poblar ese sector con jugadores que saben lo que hay que hacer en ese preciso momento y lo ejecutan a la perfección. Sudáfrica ni siquiera necesitó tries para sumar puntos en ese trabajo de demolición sobre Argentina. Cheslin Kolbe, la estrella del momento, casi no tocó la pelota en esa etapa, y fue por decisión propia de los Springboks, no por virtud de Los Pumas.

Lavanini, bien en el pack pero recibió una amarilla por un penal burdo. Foto: UAR /Gaspafotos

Recién en el segundo tiempo llegaron los tries de Makazole Mapimpi y Malcolm Marx, este último en una jugada de line y maul. Con el marcador asegurado y los cambios de jugadores, Sudáfrica salió un poco del libreto y se vieron algunas jugadas de rugby desplegado, con la defensa argentina respondiendo de buena manera. Tal vez eso sea lo único rescatable en una mala actuación. En lo individual, algo de Santiago Carreras, que siempre juega mejor de wing, algo para tener en cuenta y potenciar a una de las mejores apariciones de los últimos años, que ya suma experiencia a pesar de su juventud, y  Tomás Lavanini arrancó bien imponiendo su dureza física tan necesaria, pero su actuación se desdibujó por los penales (4), que incluyeron el burdo tackle a destiempo sobre Pollard que le valió una amarilla al final del partido. El cambio de la pareja de medios no movió la aguja respecto al partido anterior y siguieron las dificultades en las formaciones fijas.

La primera conclusión, luego de los dos partidos de Port Elizabeth, es que hace rato no se veía una diferencia de nivel tan grande entre Los Pumas y su rival. Sudáfrica es un equipazo que, gracias a tener bien claro su plan de juego y a trabajar de manera inteligente potenciando las virtudes de sus jugadores para adaptarlos de la mejor manera a ese plan, hoy es aún mejor al que se consagró en Japón 2019. Mas allá de esa superioridad incuestionable, Los Pumas no hicieron bien las cosas en estos dos partidos. Hay mucho para corregir y, en ese trabajo de corrección, sería bueno mirar a su rival de estas dos semanas para aprender en dos áreas: la del juego en la cancha y la de la planificación en la semana.

Daniel Dionisi

 

Highlights

Síntesis

Argentina (10): Juan Cruz Mallía; Ignacio Mendy, Santiago Chocobares, Jerónimo de la Fuente y Santiago Carreras; Domingo Miotti y Gonzalo Bertranou; Rodrigo Bruni, Guido Petti y Pablo Matera; Tomás Lavanini y Matías Alemanno; Francisco Gómez Kodela, Julián Montoya (cap) y Nahuel Tetaz Chaparro.
Entrenador: Mario Ledesma.
Ingresaron: Facundo Bosch, Facundo Gigena, Santiago Medrano, Marcos Kremer, Juan Martín Gonzalez, Felipe Ezcurra, Nicolás Sánchez y Lucio Cinti.
Sudáfrica (29): Willie le Roux; Cheslin Kolbe, Lukhanyo Am, Damian de Allende y Makazole Mapimpi; Handré Pollard y Cobus Reinach; Jasper Wiese, Franco Mostert y Siya Kolisi (cap); Lood de Jager y Marvin Orie; Thomas du Toit, Malcolm Marx y Trevor Nyakane.
Entrenador: Jacques Nienaber.
Ingresaron: Bongi Mbonambi, Steven Kitshoff, Frans Malherbe, Nicolaas Janse van Rensburg, Kwagga Smith, Daniel du Preez, Jaden Hendrikse y Damian Willemse.
Tantos en el Primer Tiempo: 11, 17, 22, 29 y 32′, Penales de Pollard (S), y 24′, Penal de Miotti (A).
Amonestado: 31′ Bruni (A).
Resultado Parcial: Argentina 3 – Sudáfrica 15.
Tantos en el Segundo Tiempo: 7 y 13′, Goles de Pollard por Tries de Mapimpi y Marx (S), y 44′, Gol de Sánchez por Try de Matera (A).
Amonestado: 41′ Lavanini (A).
Fuente: aplenorugby.com.ar

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