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El Villarreal al fin mira a Europa

El Villarreal se embriagó de buen fútbol, jugadas trenzadas y goles de ensueño a costa de un pobre y gris Alavés que sumó su sexto partido en la Liga sin conocer la victoria y que acabará el año en puestos de descenso; sus tímidos 15 puntos merecen tal acontecimeinto. Por su parte, los de Villarreal, al fin hacen honor a la mejor plantilla de su historia y mediante esta victoria se acercan a los puestos que dan acceso a las competiciones europeas, su hábitat natural.





En una fría noche en La Cerámica, entre semana y empañada por una pandemia que vuelve a agitar a nuestra sociedad, el partido parecía ser lo de menos. Las gradas melladas cumplían sobradamente la separación interpersonal, el ruido, el alboroto era pretemporadesco... el ambiente era tan raro que, como no podía ser de otra manera, el encuentro comenzó plomizo y dubitativo. Desde sus primeros instantes y con el beneplácito de los de Calleja, el cuadro local se hizo con el control del balón. Parejo, Capoue y Trigueros recibían tranquilos, sin presión; demasiado riesgo cuando hablamos de mediocampistas de tantísima calidad. Sin embargo, el Alavés estaba cómodo replegado al abrigo de Laguardia, Lejeune y, sobre todo, su guardameta Pacheco. Su plan era obvio, aguantar agazapados y esperar un zarpazo del siempre lúcido Joselu, un rematador como los de antaño que, con sus nueve goles este curso, está evitando que los vitorianos estén ya a la deriva. En cambio, pese al lento y aburrido comienzo, el choque despertó alrededor del primer cuarto de hora, cuando empezó a brillar el de siempre, un hombre llamado Gerard.


Al compás de Gerard
El Villarreal le echaba de menos en su abrupto inicio de temporada, Gerard iba a de lesión en lesión y su ausencia se notó demasiado en la plantilla amarilla. Pero desde que volvió, el Villarreal ha vuelto a sonreír. Ya suman tres victorias consecutivas en Liga (sumado al balsámico triunfo en Bérgamo) y el fantástico delantero catalán ha sido fundamental en el resurgimiento de su equipo. En la jornada pasada dio un recital en Anoeta: marcó dos bellos goles de cabeza y puso la asistencia del tercero. Y hoy, en el minuto 18 del encuentro, firmó uno de los goles más bonitos de su prolífica carrera. Moreno aprovechó un desborde de Samu (que le fastidió la tarde al joven Javi López con un regate tras otro), recibió dentro del área y, al primer toque, combinó de espuela con Parejo. Como era de esperar, el excapitán del Valencia le devolvió un magnífico pase de la muerte que el delantero acompañó a la escuadra. Todo de primeras, con velocidad, precisión y belleza, muchísima belleza. Gerard es un jugador excelso: tiene regate, último pase, domina ambas piernas, es preciso de cabeza y defiende y pelea con la ilusión de un debutante. Un futbolista que vale el precio de una entrada.


El Villarreal vivía una velada plácida. Su equipo ganaba jugando bien y tanto Dia como Samu Chukwueze lucían en la punta de ataque en compañía del internacional español. El 2-0 debía ser una consecuencia lógica y en el minuto 27, Dia la hizo realidad tras una precisa asistencia de Trigueros. El atacante senegalés batió por bajo a Pacheco y dio comienzo a su mejor día como futbolista Villarreal.


Pero antes del recital del ariete, los de Emery decidieron jugar con fuego. A orillas del descanso, Pere Pons recortó distancias en el marcador con una precisa volea cercana al área pequeña. Con este gol, tras una paupérrima primera mitad, el Alavés volvía al partido. Tal es así, que entraron al segundo tiempo con otro rostro y fruto de su alegría (y de un fallo calamitoso de Pau Torres) llegó el empate de Joselu pasada la hora de partido.


Con el gol del mejor futbolista del Alavés volvían los nervios a La Cerámica y con ellos, los fantasmas de una campaña demasiado irregular. Sin embargo, la tarde de ayer suponía un punto de inflexión en la temporada de los de Villarreal y su equipo en esta ocasión no falló. Así, tras unos minutos de penitencia y lamento, Parejo recuperó el control del centro del campo y en una jugada posicional, le regaló una bonita asistencia a Dia, que volvía a definir con clase frente a Pacheco para firmar su primer doblete en España. Tras el 3-2 y con el conjunto visitante desencajado, el Villarreal olió la sangre y se dio un festín. Yeremy, tras un pase en boca de gol de Dia y el incombustible Gerard, que empujó un centro bajo de Alberto Moreno sellaron el 5-2 definitivo. El Villarreal, al fin, mira a Europa mientras que el Alavés prolonga su extensa crisis de resultados.

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