Esperando a Rushdie
Han pasado ya dos meses sin que hayamos vuelto a saber cómo evoluciona Salman Rushdie. Las graves heridas del ataque que sufrió el 12 de agosto, a manos del fanático Hadi Matar, siguen cicatrizando lentamente, según los pocos detalles que han trascendido. Apenas el indicio de que alguno de sus amigos, como Ian McEwan, ha recibido noticias indirectas y esperanzadoras . Se dijo en un primer momento que las cuchilladas habían afectado a alguno de sus órganos y que sus lesiones tendrán secuelas. Nos queda apenas un optimismo carente de información cierta. En esta larga espera de que el autor de ‘Los versos satánicos’ termine de recuperarse y volvamos a escucharle y a leerle su estado se antoja una metáfora terrible del nuestro, de la extraña convalecencia en que vivimos en un mundo absurdo. ¿Cuándo volverá Rushdie? Ni hemos superado la guerra en Europa - y se acerca el invierno- ni la compleja crisis global ha cambiado de horizonte. El paisaje se completa con la oleada de protestas que sacude Irán o el avance de ciertos liderazgos autoritarios. Es tiempo de sostener la mirada frente a cuestiones difíciles de las que nos creíamos a salvo. Momento de no distraernos ni de dejarnos engañar por quienes quieren deflactarnos el precio de la libertad. Esperamos a Rushdie, no a Godot.