Bernard Minier, un destornillador clavado en el corazón
Bernard Minier (Béziers, 1960) sonríe para la fotógrafa entre los códices y los antiguos globos terráqueos que habitan la Biblioteca General Histórica de la Universidad de Salamanca , a la que solo unos pocos privilegiados tienen permitida la entrada para consultar su catálogo, integrado por más de 2.800 manuscritos —485 de ellos incunables— y 60.000 obras impresas, y disfrutar de un viaje en el tiempo sobre el papel, desde el siglo XVI hasta 1830. La primavera se cuela por las puertas de acceso, que dan al claustro y están cerradas con llave, pero son de cristal. Así es como la luz ilumina de forma caprichosa las paredes de la estancia rectangular de techo altísimo y colmada por un ejército de volúmenes y secretos atentamente custodiados, que el autor francés, en su investigación previa a la escritura de ‘Lucía’, su último ‘thriller’, ha descubierto y está dispuesto a compartir. Los ha convertido en el escenario de una intriga que se inicia una lluviosa tarde de otoño muy cerca de Madrid, cuando el sargento de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil Sergio Castilla Moreira agoniza pegado con cola a una cruz, a causa de las heridas causadas por un destornillador clavado en el corazón; una escena dantesca donde su colega, la teniente Lucía Guerrero, hace acto de presencia y se da a conocer a los lectores para iniciar una caza del asesino que, con paradas en la capital, el Alto Pirineo aragonés, Valladolid y Segovia, tiene en Salamanca a su absoluta protagonista. NOVELA 'Lucía' Autor Bernard Minier Editorial Salamandra Año 2023 Páginas 416 Precio 21 euros 4 El misterio se plantea en pocas páginas y Minier, una vez más —diez novelas y cinco millones de ejemplares vendidos avalan su trayectoria—, recurre para captar nuestra atención a una estrategia infalible, que él mismo basa en dos certezas: entender el ‘thriller’ como un ejercicio perfecto de empatía, orientado a lograr la identificación total de quien lee con quien investiga en la ficción; y escribir siempre lo que a nosotros mismos nos gustaría leer, porque si no hay diversión e interés en el origen de un relato difícilmente hallaremos ambas cosas en su lectura. Sumándose a estos dos puntos de partida, el novelista, experimenta en ‘Lucía’, conduciéndolo hasta el límite, con otro de los rasgos característicos de su estilo, presente ya en su ópera prima , ‘Bajo el hielo’ (Roca, 2011): la subversión de los roles establecidos , que atribuyen la fuerza y el ímpetu al hombre, y la reflexión y la calma a la mujer. El ‘thriller’ como un ejercicio de empatía, la identificación de quien lee con quien investiga Y es que, si bien su detective más emblemático, hilo conductor de la mayor parte de su obra, el comandante de la Policía Judicial de Touluse Martin Servaz, posee un carácter melancólico y es una ‘rara avis’ entre los sabuesos literarios más populares , en la teniente Lucía Guerrero vamos a identificar comportamientos y actitudes que desbordan el corsé de los tópicos y van mucho más allá de escoger a un perfil femenino construido a base de clichés como centro de la trama para aliarse con las tendencias más en boga, porque lo que Minier nos propone no es cambiar la función de las fichas sobre el tablero, sino jugar con fichas nuevas. No faltará quien, al adentrarse en la odisea de ‘Lucía’, compare a la teniente española con la sueca Lisbeth Salander, la ya arquetípica heroína de la saga ‘Millennium’, de Stieg Larsson, y tendrá razón. Dureza y tatuajes Las dos mujeres comparten dureza y tatuajes, pero el motivo de que Lucía los luzca —confiesa Minier en la biblioteca— no reside en el personaje de otro escritor, sino en alguien de carne y hueso, muy cercano al propio Minier, en quien, al enfrentarse a la página en blanco, decidió inspirarse. «Debemos aceptar que la imaginación pura no existe», señala con vehemencia, y su afirmación, como la clave de un código encriptado planea sobre la novela y la reordena para mostrarnos la realidad que sostiene la invención: un laboratorio auténtico de criminología, en las profundidades de la universidad salmantina , que en ‘Lucía’ se convertirá en el centro creador de un potente programa informático, capaz de cruzar todos los archivos de los distintos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado; un afable profesor experto en los crímenes más atroces , que el novelista transformará en el afamado catedrático Salomón Borges, implicado irremediablemente en las pesquisas de la investigación; y, por último, una ciudad entera, Salamanca, que contada a través de los ojos del francés adquiere la pátina de eternidad que solo se concede a los lugares imaginarios, sin importar que al otro lado del espejo sean luminosos o, como en este caso, acojan las sombras de la acción de un asesino en serie. Eso sí, quien elija perderse entre las páginas de este ‘thriller’, por fortuna, no tendrá tiempo de detenerse a analizar los entresijos de la reconstrucción de lo real en solo y peligrosamente verosímil, la fuerza de la historia no se lo permitirá . Lucía Guerrero nace amparada por una documentación exhaustiva y una certera visión comercial, y el relato que lidera funciona a la perfección. Es fácil intuir que ha llegado para quedarse.