Jacuzzis de champagne
La candidatura de Laporta, con Rosell, Bartomeu, Soriano e Ingla llegó a un acuerdo con el United para el traspaso de David Beckham al Barça en las elecciones a la presidencia de 2003. El Madrid tenía atado al jugador. Aquel gesto sirvió para que aquel grupo de jóvenes -que con el tiempo acabarían enfrentados- se mostraran ante los socios como una Junta capaz de negociar al más alto nivel. Beckham se fue el Madrid, como suponía (y sabía) todo el mundo pero aquella directiva ganó las elecciones porque el efecto que buscaban caló.