Cómo funciona el sistema eléctrico español y qué implicaciones tiene que España sea una "isla energética" en caso de apagón
El apagón sin precedentes que vivió ayer España ha puesto el foco sobre una cuestión crucial y a menudo ignorada: cómo funciona realmente el sistema eléctrico español, cuánta energía produce y qué implicaciones tiene que España sea una "isla energética" en caso de apagón.
El sistema eléctrico español, gestionado principalmente por Red Eléctrica de España (REE), es una compleja red interconectada que abastece a más de 47 millones de ciudadanos a lo largo de más de 44.000 kilómetros de líneas de alta tensión. Su potencia instalada -es decir, la capacidad máxima teórica de generación- supera actualmente los 120.000 megavatios (MW), es decir, 120 millones de kilovatios (kW). Sin embargo, la demanda real nunca alcanza ese límite: en los picos de consumo más altos, como en olas de calor o frío extremos, se llega a cifras en torno a los 40.000 a 45.000 MW.
Esta enorme infraestructura energética está alimentada por una mezcla cada vez más diversificada de fuentes: energía eólica, solar, hidráulica, nuclear y ciclos combinados de gas natural. En 2024, más del 50% (56,8%) de la electricidad generada en España procedía de fuentes renovables, con la energía solar y eólica a la cabeza, seguidas de cerca por la nuclear.
España, aunque integrada en el sistema eléctrico europeo, mantiene una limitada capacidad de interconexión con el resto del continente. Sus principales conexiones transfronterizas son con Francia, Portugal, Marruecos y, de forma más simbólica que operativa, con Andorra.
La Unión Europea aboga por el desarrollo de un mercado interior de la energía suficientemente interconectado para que la energía pueda circular libremente entre todos los Estados miembros en un sistema más robusto, eficiente y descarbonizado. En este sentido, el Consejo Europeo estableció como objetivo a los países miembros, incluido España, alcanzar un nivel de interconexión de al menos el 10% en 2025 y del 15% en 2030, con el resto de la Unión Europea.
La interconexión con Francia -la más estratégica- se realiza principalmente a través de dos líneas en los Pirineos: una en el País Vasco y otra en Cataluña, con una capacidad conjunta cercana a los 2.800 MW. En comparación con su capacidad total instalada, la ratio de interconexión de la Península Ibérica con el resto de Europa continental representa poco más del 2%, cuando la Comisión Europea recomienda que al menos el 10% de la electricidad pueda importarse o exportarse en caso de necesidad.
Con Portugal, la integración es más fluida gracias a la Red Ibérica, pero esto no ayuda a la conexión con el corazón de Europa. Y aunque Marruecos permite cierta exportación, su sistema eléctrico es mucho más pequeño y no puede actuar como respaldo real.
Una de las grandes esperanzas del sistema eléctrico español para salir de su histórica condición de "isla energética" es la futura interconexión submarina con Francia a través del Golfo de Vizcaya. Se trata del primer proyecto de estas características entre ambos países y promete incrementar la capacidad de intercambio eléctrico desde los actuales 2.800 MW hasta 5.000 MW -un aumento de casi el 80%-.
El proyecto, bautizado como Inelfe (Interconexión Eléctrica Francia-España), es una empresa conjunta entre Redeia (antes Red Eléctrica de España) y su homóloga francesa RTE. La nueva conexión consistirá en una línea submarina de alta tensión en corriente continua (HVDC), de aproximadamente 400 km de longitud, que unirá la costa vasca con la región de Aquitania, en el suroeste francés.
Sin embargo, no estará operativa antes de 2028, incluso en el mejor de los escenarios. Quedan, por tanto, al menos tres años críticos en los que España seguirá dependiendo de un sistema vulnerable ante eventos climáticos extremos, fallos técnicos o desequilibrios de oferta y demanda.
¿Por qué se habla de "isla energética"?
El término "isla energética" describe la escasa interdependencia de España con el resto de Europa en materia eléctrica. Aunque geográficamente no lo sea, energéticamente España se comporta como una isla: depende en gran medida de su propia capacidad de generación y tiene dificultades para importar electricidad en caso de crisis.
Esta condición implica tanto riesgos como oportunidades. Por un lado, limita el acceso a mercados eléctricos más baratos o a energía de respaldo en momentos de escasez. Por otro, ha incentivado una fuerte apuesta por las energías renovables y una autosuficiencia cada vez mayor, que se traduce en menor dependencia de combustibles fósiles importados.
El apagón de ayer ha servido como un recordatorio de que, aunque robusto, el sistema eléctrico español no es infalible. También ha vuelto a poner en la agenda política y social la necesidad de mejorar las interconexiones con Europa y reforzar la resiliencia de una red clave para el funcionamiento del país.
¿Por qué Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla se han salvado del apagón?
Baleares, Canarias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla esquivaron el apagón, gracias a que su suministro de luz procede de sistemas eléctricos que no se vieron alterados por el incidente. Entre las particularidades que hacen diferente su gestión están su pequeño tamaño y su situación geográfica aislada; una demanda más focalizada y con altas variaciones en poco tiempo, y una mayor dificultad de gestión de las tecnologías de generación renovable.
Motivos del apagón
Los motivos concretos del apagón se desconocen aún, aunque Red Eléctrica descarta de forma preliminar que la causa haya sido un ciberataque. "Esta mañana hemos podido concluir que efectivamente no ha habido ningún tipo de intrusión en el sistema de control de Red Eléctrica", ha explicado este martes Eduardo Prieto, director de Servicios a la operación de Red Eléctrica.
Según explicó ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el apagón derivó de un fuerte desajuste de las curvas de demanda y producción que forzó el corte de los canales de interconexión con Francia. Ayer a las 12:33h se produjo una "desaparición súbita" de 15 gigavatios de potencia, que suponen el 60% del suministro eléctrico y que obedece obedece a algo "que los especialistas aún no han podido determinar, pero lo harán", dijo anoche Sánchez.
"Nunca había ocurrido una caída a cero, como se dice técnicamente del sistema, y lo que se está haciendo es ahora mismo ejecutar la recuperación de forma progresiva y prudente para evitar cualquier tipo de retrocesos en las próximas horas", explicó.