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Carlos Alcaraz da pistas de su candidatura al título de Roland Garros y avanza a tercera ronda

De un estreno apacible a una segunda ronda exigente. El caso es que Alcaraz ya está en tercera ronda de Roland Garros después de deshacerse de Fabian Marozsan por 6-1, 4-6, 6-1 y 6-2 en dos horas y 9 minutos. Ahora le espera el ganador del duelo entre el bombardero francés Mpetshi Perricard, con sus 2,03 y saques a 240 kilómetros por hora, y el bosnio Damir Dzumhur.

Llovía en París. La Philippe Chatrier estaba cubierta, pero el chaparrón de tenis que le cayó a Marozsan en el comienzo de la segunda ronda de Roland Garros es de las que no se olvidan. El primer set de Alcaraz fue escandaloso. Tan llamativo como el corte de pelo con que compareció en su estreno en la central. Una imagen casi adolescente. Pelo al cero en la zona de la nunca y encima de las orejas. Atrevido.

El nuevo "look" fue poco menos que un detalle para despistar. Porque lo que se vio en menos de media hora fue una exhibición como no la había habido todavía en todo el torneo. Fueron tres "breaks" para llevarse el primer parcial, pero lo mejor no fue el resultado y el tiempo fue invertido. Fue la forma en que Carlitos cogió el rumbo para tercera ronda.

El juego de Alcaraz tiene tal cantidad de registros, tal cantidad de golpes con los que hacer daño que si ofrece buena parte del muestrario suceden cosas como las del primer parcial. Hubo derechas, reveses, dejadas, voleas, "passings"... no hubo manera de encontrar una pega al juego del murciano. Lo mejor de Marozsan fue su actitud. Con la que se le vino encima ofreció un estoicismo admirable. No torció el gesto, no se desesperó, no se descentró, trató de sobrellevarlo con la mayor dignidad porque ya vendría algún momento mejor.

El húngaro no es ningún piernas. Su ranking, 56 del mundo, incluso es inferior al juego que puede desplegar con su raqueta. Buen sacador, buena derecha, gusto por las dejadas y un balance respetable (6/8) ante jugadores "top 10". Su problema es que en el primer set el tenis de Alcaraz fue impecable. Pero claro seguir manteniendo ese nivel no era sencillo. Un momento de desconexión y la infinita paciencia de Marozsan alteraron las coordenadas del partido.

El de Budapest logró un break que fue suficiente para contrarrestar el recital de tenis de Carlitos. De la perfección, el número dos del mundo pasó a un tenis más terrenal. La irregularidad permitió que Marozsan empezara a presumir de derecha, mostrara que lo de las dejadas no era monopolio de Alcaraz y que también sabía resolver los puntos cerca de la red. Su consistencia tuvo el mismo premio que la exhibición inicial del español.

El caso es que superada la hora de partido habían surgido varios interrogantes. ¿Sería Alcaraz capaz de recuperar la excelencia del primer set? ¿Bastaría con aplicar la regularidad de la que presumió después de liquidar a Zeppieri en primera ronda? ¿Hasta qué punto Marozsan podría mantener el nivel exhibido en el segundo parcial?

La respuesta fue concluyente. Alcaraz compareció con la solidez requerida para frenar bruscamente la reacción del magiar. Cerró su primer servicio con una derecha autoritaria, empezó a llegar a bolas complicadísimas y firmó un break con un globo perfecto. Para que Marozsan se diera cuenta de lo que tenía enfrente empezó a meter esas bolas que luego se convierten en "highlights" en los resúmenes de la jornada.

Al húngaro por primera vez en el partido se le notó desbordado. Si en el primer set fue capaz de guardar las formas, el paso adelante de Alcaraz le superó con rotundidad. Y ya no regresó.

A la victoria ante Marozsan se sumó la derrota de otra de las amenazas por su parte del cuadro. Si en primera ronda dijo adiós Taylor Fritz, en segunda fue el turno de Casper Ruud. Los cielos, en teoría, se despejan para la segunda semana.

Así hemos vivido el Carlos Alcaraz - Marozsan: segunda ronda Roland Garros 2025

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