Solo el 0,8% de estudiantes gitanos se gradúa en la universidad
Con la llegada del verano llegan los exámenes finales, las graduaciones y celebraciones universitarias por la finalización de los estudios. Una carrera educativa que muchas alumnas y alumnos españoles no logran terminar, sobre todo cuando pertenecen a la comunidad gitana.
La Fundación Secretariado Gitano (FSG) a través del estudio La situación educativa del alumnado gitano en España, comparte un dato demoledor: Solo el 0,8 % de los jóvenes estudiantes gitanos y gitanas se titula en la universidad.
El recorrido educativo de muchas niñas y niños gitanos está condicionado por la incorporación tardía al ciclo de infantil, el desfase curricular y las repeticiones de curso que conducen a un fracaso escolar del 62,8%, frente al 4 % del conjunto del alumnado.
Entre los 15 y 16 años, la mayoría abandona los estudios, sin el título de la E.S.O. Además, la falta de referentes gitanos con estudios, la segregación escolar, la falta de expectativas, y un sistema que les falla, desemboca en que aproximadamente solo un 0,8 % de hogares gitanos cuenta con algún miembro con título universitario, frente al 26 % del conjunto de la población. Un dato alarmante que lleva a preguntar si las medidas de inclusión en la educación son las necesarias.
Para dar voz a esta problemática y reivindicar medidas a los poderes públicos, la FSG ha llevado a cabo una campaña de sensibilización e incidencia política llamada El Cero8, que da inicio con una performance en evidencia el dato con la graduación de la Carmen Jiménez.
Carmen, graduada 2025 en Educación Infantil, comenzó dando un discurso contando su testimonio y dando a conocer como los estudiantes gitanos abandonan la educación sin casi nadie que les apoye para seguir.
Numerosos jóvenes gitanos acompañaron a Carmen en el acto para recordar a quienes el sistema educativo dejó de lado, a quienes no tuvieron las mismas oportunidades que tuvo Carmen, para reclamar la falta de recursos, apoyo y referentes.
La campaña El Cero8 está dirigida a los poderes públicos, estatales y autonómicos, que son responsables de tomar las medidas para garantizar que el alumnado gitano termine sus estudios obligatorios y continúen su formación, y a los que se les reclaman acciones inmediatas para que la cifra de graduados cada año, sea mayor.