España sigue viva en Abu Dabi
O todo o nada. Esto es lo que pensaron en el equipo español de SailGP al que no le salieron las cosas como querían en la primera jornada en Abu Dabi, en el final del Rolex SailGP Championship. El equipo de Diego Botín, estaba obligado a dar un golpe de autoridad en Abu Dabi para acercarse al podio, salió al campo de regatas decidido a revolucionarlo todo desde la primera arrancada. Lo hizo sin red, sin margen y solo con la convicción de que era el día para atacar. El día, sin embargo, no ayudó. Con muy poco viento y apenas tres tripulantes a bordo de cada F50, la regata adquirió un guión imprevisible. Los grandes se hicieron pequeños y los equipos menos habituales en cabeza aprovecharon su oportunidad. Ni británicos, ni neozelandeses, ni australianos, ni tampoco los españoles fueron capaces de mostrar el nivel que se les presupone en un campeonato tan exigente. España, que en teoría podía salir beneficiada en este escenario, no logró replicar las sensaciones del año pasado en el mismo campo de regatas. Una mala salida en la primera manga obligó a remar a contracorriente desde el inicio. Después llegaron tres buenos inicios, tan explosivos que dos de ellos terminaron en penalización por salida prematura, obligandoles a ceder paso al resto de la flota y a iniciar una nueva remontada. Pese a ello, el equipo logró situarse en la tercera manga a apenas tres puntos de la Australia de Tom Slingsby, llegando incluso a ser solo dos durante varios tramos. Un destello que encendió las expectativas…hasta que la última prueba del día volvió a enfriar los ánimos. Ya en tierra Botín explicó las dificultades: «Con la flota tan grande y tan poco viento, todos nos quedamos muy cerca de la línea. Es muy difícil evitar pasarse. Lo habíamos hablado: queríamos apretar, y nos hemos pasado un poco». Tras este primer asalto en Abu Dabi, España cierra el día en última posición, justo por detrás de los Bonds Flying Roos. Por ahora, sigue casi todo igual ya que ninguno de los dos equipos sumaría puntos adicionales. El consuelo, mínimo pero real, es que la clasificación continúa extremadamente apretada. Mientras haya margen, por pequeño que sea, los españoles se aferrarán a la esperanza.