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El consumo de ultraprocesados empeora el control de las enfermedades respiratorias infantiles

Desde hace años, España registra cifras preocupantes que apuntan a una generación expuesta a un consumo excesivo de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas, un patrón que la evidencia científica señala como un factor determinante en el incremento de enfermedades crónicas. Pero estos alimentos ultraprocesados (snacks, bollería industrial, refrescos azucarados, etc.) no solo representan un riesgo en el desarrollo de obesidad o diabetes tipo 2. Estudios recientes muestran que una dieta en la que más del 30% de las calorías provenga de ultraprocesados puede cuadruplicar el riesgo de asma en los menores.

De hecho, la Clínica Universidad de Navarra ha observado que un alto consumo de estos productos incrementa notablemente la incidencia de asma y de enfermedades respiratorias crónicas en la infancia. De forma consistente, un estudio español en niños de 5 años halló que el alto consumo de ultraprocesados se asoció a un 87% más de prevalencia de enfermedades sibilantes (asma o bronquitis recurrente).

Según el análisis realizado por Linde Médica, compañía especializada en terapias respiratorias domiciliarias, los alimentos ultraprocesados presentan un alto contenido en azúcares añadidos, grasas saturadas y sal, junto a una baja aportación de fibra y micronutrientes esenciales. En los países occidentales, este tipo de productos ya aporta cerca del 50% de la ingesta calórica diaria total.

Efectos sobre la salud respiratoria en la infancia

Diversos estudios observacionales indican que una dieta dominada por ultraprocesados se asocia con mayor inflamación sistémica y peor función pulmonar. En población pediátrica, esta relación se traduce en un mayor riesgo de síntomas respiratorios persistentes, peor control del asma y mayor frecuencia de exacerbaciones en niños con patologías respiratorias crónicas.

En el caso de la apnea obstructiva del sueño pediátrica, el impacto se produce principalmente a través de la obesidad infantil, uno de sus principales factores de riesgo modificables. Se estima que entre un 13% y un 59% de los niños con obesidad presenta apnea del sueño, una patología asociada a alteraciones del descanso, el desarrollo cognitivo y el metabolismo

Desde Linde Médica se subraya que “la alimentación cumple un papel clave en el abordaje de las enfermedades respiratorias infantiles, ya que influye directamente en la inflamación, el peso y la respuesta inmunitaria”.

Inflamación crónica y eje intestino-pulmón

Desde el punto de vista fisiopatológico, el consumo habitual de ultraprocesados favorece un estado de inflamación crónica de bajo grado y altera la microbiota intestinal, reduciendo la diversidad bacteriana beneficiosa. Esta disbiosis intestinal afecta al sistema inmunitario y está implicada en el llamado eje intestino–pulmón, un mecanismo por el cual la dieta influye en la respuesta inflamatoria respiratoria.

A ello se suma la carencia de antioxidantes, vitaminas y minerales fundamentales para la protección del epitelio respiratorio y el correcto funcionamiento del sistema inmune, elementos especialmente relevantes en pacientes pediátricos con enfermedades respiratorias crónicas.

La retirada de los ultraprocesados de los menús hospitalarios infantiles responde, según los expertos, a una visión más integral del cuidado sanitario, en la que la nutrición se entiende como un complemento fundamental al tratamiento médico. Desde Linde Médica se destaca que las políticas públicas orientadas a mejorar la calidad nutricional en entornos sanitarios pueden contribuir positivamente al control de las enfermedades crónicas, especialmente en población infantil, y reforzar los resultados clínicos a medio y largo plazo.

“La experiencia clínica muestra que pequeños cambios sostenidos en la alimentación, junto al tratamiento respiratorio adecuado, pueden tener un impacto significativo en la evolución y calidad de vida de los niños con patologías respiratorias”, señalan desde la compañía.

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