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La única vez que la OTAN puso en práctica el artículo 5 y qué consecuencias tuvo

Donald Trump ha recuperado una de sus grandes obsesiones: hacerse con Groenlandia. Envalentonado por su golpe a Venezuela, el presidente estadounidense ha insistido en la necesidad de anexionarse la isla ártica, alegando motivos de "seguridad nacional". Una idea que ya repitió durante su primer mandato, así como al inicio del segundo en 2025.

"Para el presidente Trump, todas las opciones siempre están sobre la mesa mientras evalúa qué es lo que más conviene a los intereses de Estados Unidos", aseguró la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, insistiendo en que el presidente sigue priorizando la vía de la diplomacia. Diplomacia o no, lo cierto es que pese a los esfuerzos de la Administración estadounidense, la respuesta del Gobierno groenlandés y Dinamarca siempre ha sido una negativa, lo que lleva a muchos a temer que Washington finalmente opte por ir un paso más allá, como ha advertido en numerosas ocasiones.

Un escenario, por el momento hipotético, que generaría un terremoto geopolítico, ya que Groenlandia es un territorio autónomo dentro del reino de Dinamarca, país que forma parte tanto de la Unión Europea como de la OTAN. Por tanto, si Estados Unidos finalmente usa la vía militar contra Groenlandia, esto constituiría una agresión entre dos miembros de la Alianza, y podrá desencadenar la activación del artículo 5 del tratado de la OTAN, que establece que un ataque contra un país miembro, supone un ataque contra todos.

Solo se ha activado una vez

El artículo 5 de la Alianza Atlántica solo ha sido invocado en una vez, desde que se fundó la organización en 1949, y fue con motivo de los atentados del 11-S en suelo estadounidense. En 2001 Al Qaeda, liderada por Bin Laden, logró llevar a la práctica un plan basado en el secuestro de cuatro aviones comerciales que acabaron impactando contra las torres del World Trade Center de Nueva York, el Pentágono, y Pensilvania.

Un día después del que es considerado uno de los mayores ataques con Estados Unidos, el Consejo del Atlántico Norte se reunió, confirmando su intención de activar el Artículo 5. En una declaración posterior al encuentro entre los países socios se podía leer: "Si se determina que este ataque fue dirigido desde el extranjero contra Estados Unidos, será considerado como una acción cubierta por el Artículo 5 del Tratado de Washington".

En cualquier caso se puede interpretar como una aplicación parcial, más dirigida a mostrar solidaridad con el país agredido. Como explicó el por entonces secretario general de la OTAN, Lord Robertson, la declaración no implicaba necesariamente que el resto de miembros de la OTAN tuvieran que participar en acciones militares, ni que la respuesta de Washington fuera a través del grupo.

El New York Times recogía por entonces las palabras de Robertson: "En este momento, esto es un acto de solidaridad (...) Es una reafirmación de un compromiso solemne que estos países han asumido en virtud de un tratado". Finalmente, la OTAN no inició una guerra conjunta, aunque en los meses y años posteriores apoyó a EE UU con diversas operaciones.

Entre ella figuran la Operación Eagle Assist, centrada en patrullar el espacio aéreo de EE UU, la operación Active Endeavor para patrullar el Mediterráneo, y en 2003 asumió el mando de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), desplegada en Afganistán entre 2001 y 2014, con el fin de garantizar la seguridad y apoyar al gobierno afgano tras la caída del régimen talibán.

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