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Team América: la sátira política que marcó la estrategia exterior de Trump

Hay disfunciones de la geopolítica moderna que resultan complicadas de procesar. Por ejemplo, el hecho de que la acción exterior de Trump fuese profetizada ya en 2004 por un cáustico producto audiovisual hecho con marionetas, titulado «Team America: world police». Sus creadores fueron Matt Stone y Trey Parker, responsables de la tronchante serie «South Park». Entre los corrosivos diálogos de «Team America» se reconoce la lógica que está guiando al actual Departamento de Estado en los conflictos de Venezuela, Irán y Groenlandia. Este fenómeno resulta inquietante porque los responsables de la película siempre han mostrado una enorme hostilidad hacia el trumpismo. ¿Cómo es posible que la parodia más cáustica inspire al parodiado?

Cuando Trump declaró hace unos días desde el Despacho Oval que, tras capturar a Nicolás Maduro, la prioridad era gestionar el petróleo venezolano y que no había prisa por liberar a los presos políticos, la escena podría confundirse con una de «Team America». Jeffrey Goldberg, el director de la prestigiosa revista «The Atlantic», entrevistó en 2018 a dos altos funcionarios de la primera administración Trump, que reconocieron la influencia de esta comedia extrema en el enfoque «América primero» de sus programas militares. La emergente Doctrina Trump fue descrita con la frase «somos Ámerica, perras», que comparte arrogancia y euforia con la canción principal de la película, «America, fuck yeah» («Estados Unidos, ¡joder,sí!»). Esto significa que no hay ningún interés de enemigos y aliados que esté por encima de los de Estados Unidos. La escena de la película que mejor transmite esto es un en que dos marionetas del Team America celebran el éxito de una misión contra el terrorismo islámico con el fondo de medio París ardiendo por las estrategias aplicadas.

Pedir disculpas

El primer funcionario entrevistado por «The Atlantic», siempre bajo la condición de anonimato, habló muy claro: «El presidente cree que somos Estados Unidos y la gente puede aceptarlo o rechazarlo», aludiendo al clásico «Lo tomas o lo dejas». El segundo alto funcionario, a quien Goldberg describió como alguien «con acceso al presidente y su pensamiento», señaló las diferencias de Trump con su predecesor: «Obama se disculpó con todos por todo. Se sintió mal por todo», mientras que Trump «no siente que tenga que disculparse por nada de lo que hace Estados Unidos», destaca. Trump incluso ha ido más allá de las críticas de la película. Las marionetas del Equipo América son una fuerza paramilitar que intenta salvar el mundo de un complot terrorista orquestado por el perverso Kim Jong Un, legendario líder de Corea del Norte y padre del actual líder del país. Trump ni si quiera me ve como un enemigo, sino que mantiene una «excelente» relación con él, según sus propias palabras.

Los creadores de «South Park» son contrarios a la actitud imperial del trumpismo. Quien tuviera dudas las pudo despejar por completo este verano con un inesperado choque personal entre ambos bandos. Estrenaron su temporada número 27 con un episodio incendiario donde el presidente Trump terminaba desnudo en una cama, envuelto en una orgía junto a Satanás y al vicepresidente JD Vance. También le representaron con micropene. La Casa Blanca no tardó en responder, señalando que «South Park» es un «programa de cuarta categoría». El culebrón continuó cuando le preguntaron a los creadores de la serie por esta reacción presidencial en un panel en la Comic-Con International de San Diego. Con gesto de estar haciendo una travesura, respondieron que «lo sentimos muchísimo», provocando una intensa carcajada entre los asistentes.

Clímax del delirio

La grandeza y el impacto de «South Park» en la vida de Estados Unidos puede calibrarse por la seriedad del comunicado de la Casa Blanca tras la emisión del episodio. Taylor Rogers, portavoz del presidente, resumió así su posición ante la polémica: «La hipocresía de la izquierda no tiene fin. Durante años han criticado a ‘‘South Park’’ por lo que calificaron de contenido ofensivo, pero de repente lo elogian. Al igual que los creadores de ‘‘South Park’’, la izquierda carece de contenido auténtico u original, por lo que su popularidad sigue en mínimos históricos. Este programa no ha sido relevante en más de veinte años y pende de un hilo con ideas poco inspiradas en un intento desesperado por llamar la atención», afirmó. ¿Más madera? «El presidente Trump ha cumplido más promesas en solo seis meses que cualquier otro presidente en la historia de nuestro país, y ningún programa de cuarta puede descarrilar eso», remató.

¿Contestar a un programa de humor que defines como «irrelevante» no es la admisión de una derrota? De hecho, si contestan es porque consideran a «South Park» una fuente seria. La tensión no se ha rebajado desde entonces, sino más bien al contrario. Este diciembre se supo que el guionista Toby Morton, que trabajó en la serie, tuvo la inteligencia de adivinar cuál era el nombre que se iba a escoger para rebautizar el Kennedy Center de Washington. Utilizó su intuición para adelantase y comprar en agosto los dominios de Internet Trumpkennedycenter.com y trumpkennedycenter.org. «Tan pronto como Trump comenzó a desmantelar la junta del Kennedy Center a principios de este 2024, pensé: ‘‘Sí, ese nombre estará en el edificio’’», explicó al «Washington Post».

Morton, que trabajó en «South Park» y en Mad TV, compró dominios políticos para convertirlos en satíricos. Todo esto fue muy celebrado por artistas que declararon que no volvería a actuar en el Kennedy Center porque el cambio de nombre les parecía de mal gusto y dudosa legalidad, ya que debería haber sido aprobado por el Congreso. Entre las estrellas que se niegan a volver a pisar ese escenario están el violonchelista chino Yo-yo Ma, la estrella latina de los musicales Lin-Manuel Miranda y el maestro del banjo Béla Fleck, que ha ganado 18 premios Grammy.

El clímax del delirio llegó con el último especial navideño, donde Trump y Vance llegan a «South Park» para rescatar de la cárcel al Secretario de Guerra, Pete Hegseth, y al multimillonario experto en anticristos, Peter Thiel. Todos se reúnen en la plaza del pueblo para un combate a muerte, finalmente frustrado por Jesucristo, que interviene en favor de Trump. Luego la acción se traslada al hospital local, donde los médicos declaran que el niño de Satán no ha muerto asesinado por el trumpismo, sino que falleció en el útero, resultado de un suicidio similar al de Jeffrey Epstein (se intuye que el feto se ahorcó, aunque hay un minuto de la ecografía que falta, de manera sospechosa). Pocas veces política y humor han bailado de forma tan divertida e hiperbólica.

La relación de Donald Trump con el equipo de «South Park» puede ser la más intensa que ha tenido nunca un gran presidente con un grupo de humoristas de su país. En Youtube pueden encontrar recopilaciones de apariciones de Trump donde casi nunca sale bien parado. El máximo punto de desprecio fue su primera legislatura: decidieron no parodiarle porque le consideraban una parodia en sí mismo. Su vínculo se comprende mejor recurriendo a una escena de «Los Simpson», en el capítulo en que Bart se presenta a las elecciones para delegado de la clase. Uno de sus rivales hace una pintada en la que leemos «Con Bart llegará la anarquía». La respuesta es ya legendaria, ya que Bart se limita a colocar dos signos de exclamación a los lados. «Team America» intentó mostrar la brutalidad del poder actual y Trump contestó que él se encargaba de no decepcionar las expectativas de nadie.

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