Le pide a la IA Grok que borre, en una foto de Xabi Alonso y Flick, al entrenador que va a perder... Y Grok no duda
El Clásico de esta tarde del domingo en Yeda se juega también fuera del césped. En la conversación digital y en los experimentos lúdicos con la inteligencia artificial. A pocas horas de que FC Barcelona y Real Madrid se enfrenten en Yeda por la Supercopa de España, un usuario pidió a Grok que eliminara de una imagen al entrenador que iba a perder la final. La fotografía mostraba juntos a Xabi Alonso y Hansi Flick.
Grok borró al técnico del Barcelona.
Cuando le pidieron a la IA de X que justificara su decisión aseguró que por estadísticas y también debido a que el Real Madrid iba líder de LaLiga (sic).
El único precedente de esta temporada
El precedente inmediato se disputó el 26 de octubre, en el Santiago Bernabéu, en la primera vuelta de LaLiga EA Sports. Entonces, el Real Madrid lideraba la clasificación y el Barcelona aún no encontraba estabilidad: había dejado cinco puntos lejos de casa y su juego estaba lejos de convencer.
Aquel partido terminó con victoria blanca por 2-1. Marcaron Kylian Mbappé, hoy gran incógnita para la final, y Jude Bellingham, que atraviesa ahora un tramo de mayor influencia. El partido dejó una imagen que también forma parte de los problermas actuales del Real Madrid: el cambio de Vinicius y sus gestos de enfado.
Más allá del marcador, aquel Clásico rompió una dinámica muy mala para el Real Madrid. En la temporada anterior, el Barcelona había dominado los cuatro enfrentamientos directos, le había arrebatado dos títulos: Supercopa y Copa del Rey, y había construido una superioridad clara también en el juego y en los goles. Esa racha se cortó en octubre.
Mejora del Barcelona
Pero desde entonces, el equipo de Flick ha crecido y se ha estabilizado, mientras el Real Madrid ha vivido un recorrido más irregular. Para Xabi Alonso, esta final llega cargada de presión. Levantar el primer título del curso serviría para calmar las críticas y reforzar un proyecto que, en juego, no ha terminado de asentarse. Tras ganar al Barcelona, el Madrid goleó al Valencia, pero ese impulso se apagó pronto.
Coincidieron cinco salidas consecutivas, tres en Liga y dos en Champions, y el balance fue pobre: solo un triunfo, ante el Olympiacos. Llegaron después la derrota en Anfield y una serie de empates frente a Rayo Vallecano, Elche y Girona que diluyeron la ventaja liguera y aumentaron las dudas.
El Barcelona, en paralelo, fue creciendo a medida que dejaba atrás los problemas físicos que habían condicionado su inicio de temporada. Aunque también tuvo tropiezos europeos, su trayectoria en Liga fue sólida. Las victorias ante Elche, Celta, Athletic Club, en el esperado regreso al Spotify Camp Nou, y Alavés le devolvieron el liderato y reforzaron la sensación de equipo fiable.
Ese crecimiento se apoyó en nombres concretos. Raphinha volvió a ser determinante por banda y Lamine Yamal fue dejando atrás las molestias físicas que le habían lastrado en octubre, cuando no pudo ofrecer su mejor versión.
Desde ese momento, el actual campeón no ha aflojado. Ocho victorias consecutivas han consolidado su momento. El Real Madrid, por su parte, tocó fondo con dos derrotas seguidas en el Bernabéu, ante Celta y Manchester City, antes de reaccionar con cinco triunfos que le han permitido estabilizarse, aunque sin despejar del todo las incógnitas sobre su juego.
Pero un Clásico es un Clásico. El Barcelona es favorito, sí. Pero el Real Madrid está herido. Quizá Grok, que no sabe leer estadísticas, no esté tan equivocado.