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"El diablo", la gran novedad en el primer entrenamiento de Álvaro Arbeloa en el Real Madrid: Pintus al mando

El primer entrenamiento del Real Madrid de Álvaro Arbeloa tras el cambio en el banquillo dejó una imagen reveladora. Antes incluso de que el balón tuviera protagonismo, el foco estuvo en la preparación física. Y ahí apareció una figura conocida, temida por los futbolistas y respetada en Valdebebas: Antonio Pintus. Nada más comenzar la sesión, fue él quien tomó el mando, dirigiendo los ejercicios físicos de los futbolistas mientras Álvaro Arbeloa y su segundo, Juli Carmona, conversaban al margen del grupo.

Primero, lo físico

Pintus marcaba los tiempos y exigía intensidad desde el primer minuto, como si el mensaje estuviera claro desde el inicio: el Real Madrid necesitaba recuperar el control físico antes incluso de redefinir cualquier idea táctica. Arbeloa observaba, hablaba con Carmona y dejaba hacer.

Minutos después, Pintus se acercó a Arbeloa y ambos mantuvieron una conversación breve. Fue un intercambio directo, de trabajo mientras la Prensa podía grabarlos.

 

Cuando Xabi Alonso llegó al Real Madrid, lo hizo acompañado de su propio equipo físico. En aquel momento, Pintus fue relegado a otras funciones, menos concretas, más difusas dentro de la estructura. Su influencia directa en la preparación diaria se había diluido. El club aceptó ese escenario como parte del nuevo proyecto, asumiendo que el control físico pasaba a otras manos.

Sin embargo, la realidad terminó imponiéndose. La plaga de lesiones que ha castigado al equipo en los últimos meses obligó al club a revisar su planteamiento. La acumulación de problemas musculares y la dificultad para sostener ritmos altos de competición encendieron las alarmas. La directiva dio una vuelta al enfoque físico y concluyó que era necesario devolver a Pintus un papel central en esa parcela

Fricción entre directiva y Xabi Alonso

Esa decisión fue una de las fricciones entre el cuerpo técnico de Xabi Alonso y la directiva. Pero rl club, preocupado por la salud de la plantilla y el rendimiento a medio plazo, apostó por reforzar el método Pintus. El entrenador debio de vivir ese movimiento como una interferencia.

Ahora, con Arbeloa al frente, ese conflicto ha quedado atrás. El primer entrenamiento lo dejó claro: Pintus vuelve a mandar en lo físico. Los jugadores lo saben. En el vestuario su apodo sigue intacto: le llaman “el diablo”. No por crueldad gratuita, sino por la dureza de unas sesiones que empujan al futbolista al límite.

Pintus no es una figura nueva en el Real Madrid. Llegó en 2016 junto a Zinedine Zidane, en una etapa que quedó asociada a un dominio físico notable en Europa. Aquel equipo fue capaz de llegar entero a los tramos decisivos de la temporada. En su segunda etapa en el club, sin embargo, Zidane y él se distanciaron

Su forma de trabajar siempre ha generado debate. Él mismo lo ha explicado sin rodeos. “Es el método que se adapta a los diferentes equipos y a las diferentes necesidades. Empujar a los jugadores hasta el límite, pero con respeto. Sé que a veces me odian”, confesó en una entrevista en LaSexta. Una frase que resume bien su filosofía.

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