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Sánchez usará la cita con Feijóo para cortar la disidencia interna

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, usará la cita con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, para cortar las críticas internas que le acusan de desdeñar en cuestiones de Estado al principal partido de la oposición. El jefe del Ejecutivo, que se vio dos veces en secreto con Oriol Junqueras –líder de ERC–, para negociar la financiación autonómica, necesita «centrar» el partido en pleno ciclo electoral autonómico, cuando algunos de sus pupilos se juegan su cabeza en las urnas, como la exministra de Educación Pilar Alegría y la propia ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Sánchez sabe que en estos momentos está contaminado de cara a buena parte del electorado por su cercanía y su proximidad al independentismo, con el que ha pactado la reforma del modelo de financiación que ha presentado al resto de comunidades autónomas y partidos políticos. Ese es el motivo por el que Moncloa planeó una cita con Feijóo –y con el resto de portavoces parlamentarios– sobre la guerra en Ucrania y el previsible envío de tropas españolas a Kiev en una hipotética misión de paz. El presidente del Gobierno necesitará el voto en el Congreso de los populares, puesto que sus aliados de izquierda se opondrán casi total seguridad.

De manera que Sánchez no ha perdido la oportunidad de aprovechar su necesidad y convertirla en virtud. El objetivo de Moncloa, tras meses de escándalos de corrupción y supuesto acoso sexual, es «blanquear» la imagen de Sánchez. Una foto de él junto al líder de la oposición le legitima de cara a los españoles. El simple hecho de que Feijóo acepte reunirse con él ya lanza ese mensaje. Es más, Sánchez también sabía que el PP no podía negarse. Los populares son la principal alternativa de gobierno. De manera que, aseguran en Moncloa, «no podían caer en este asunto por el precipicio de la antipolítica». El núcleo duro del presidente se muestra satisfecho con la institucionalidad de la cita, aunque solo sea por el hecho de que sea «normal» que el presidente y el jefe de la oposición se reconozcan mutuamente.

Una reunión entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición tiene un marcado carácter institucional y político, aunque no está regulada de forma obligatoria en el ordenamiento jurídico. Se trata de un encuentro que reconoce al líder del principal partido de la oposición como interlocutor relevante del Estado y que suele producirse en contextos de especial trascendencia política, como crisis internacionales, decisiones estratégicas de política exterior o debates sobre reformas de gran calado. Su celebración se interpreta habitualmente como un gesto de normalidad democrática y de disposición al diálogo entre los dos principales actores del sistema político.

Desde el punto de vista práctico, este tipo de reuniones permite un intercambio directo de información y posiciones, pero no conlleva que surjan compromisos jurídicos ni acuerdos vinculantes.

Cabe reseñar que el envío de tropas españolas al exterior en misiones de paz está, por norma general, sujeto a la autorización previa del Congreso de los Diputados, en aplicación de la Ley Orgánica de la Defensa Nacional, que reserva a la Cámara el control político sobre las operaciones militares fuera del territorio nacional. Solo en situaciones excepcionales de urgencia, el Gobierno puede ordenar el despliegue sin ese aval inicial, aunque en ese caso está obligado a informar de inmediato al Parlamento y a solicitar su ratificación posterior. En cualquier caso, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. En cualquier caso, Albares ya rebajó la idea de Sánchez de enviar tropas. El titular de Exteriores insistió en que la coalición de países voluntarios no tiene aún un plan. Es más, dijo que este grupo de países se está limitando a esbozar ideas para diseñar la futura arquitectura de seguridad en Ucrania que será, en palabras del ministro, la misma que amparará a la Unión Europea frente a Rusia.

Moncloa ha reactivado una operación política conducente a utilizar la política internacional para sacar a Sánchez y al Gobierno, en general, del pozo de corrupción y escándalos de supuesto acoso sexual en el que lleva meses sumido. En cualquier caso, hay una parte de los socialistas que lamentan que el presidente sea incapaz de subir la intención de voto con los resultados macroeconómicos y tenga que recurrir a este tipo de artimañas para agitar la calle y politizar asuntos de Estado, como la agenda exterior, de la que el PP ya ha dicho que no apoyará todo como si se tratara de un cheque en blanco. Nadie en Moncloa espera gran cosa de la cita entre ambos.

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