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Franco y Mola, borrados de la memoria de Álava

Centenares de fotos dan fe de las visitas y baños de multitudes de Francisco Franco en Vitoria y Álava, y de eventos de lo más variopinto: actos oficiales con las autoridades, homenajes del pueblo con pancartas de distintas localidades, encuentro en piscinas, la (recurrente) inauguración de pantanos, desfiles... En breve, todos aquellos recuerdos de fervor popular serán ocultados simbólicamente con un borrado institucional.

Así, las Juntas Generales de Álava se han marcado como tope la «simbólica» fecha del próximo 3 de marzo para que se deroguen «todos los títulos honoríficos y condecoraciones otorgadas por la Diputación Foral de Álava a personas relacionadas con la dictadura y represión franquista entre 1936 y 1976».

Esto significa, que con ese día en el horizonte, las Juntas revocarán el título de «Padre de la Provincia» a Francisco Franco, al que también se le retirará la consideración de «Diputado General Honorario», lo mismo que al general Emilio Mola, el conocido como «Director» en los albores de la asonada del 18 de julio de 1936 que dio inicio a la Guerra Civil.

Apoyo del 80%

PNV, EH Bildu, PSE y Elkarrekin Araba han registrado en la Cámara la Norma Foral que permitirá retirar estos títulos, que tiene garantizada su aprobación al contar con el apoyo del 80% de los junteros.

El texto pasará por la Mesa de Portavoces y será votado en pleno en un plazo máximo de un mes, a tiempo de cumplir con el aniversario de una fecha marcada por los «Sucesos de Vitoria» o «Matanza del 3 de marzo» de 1976, cuando la policía reprimió una huelga general que acabó con la muerte de cinco trabajadores, y de la que se cumple el 50 aniversario.

La iniciativa viene de años atrás. Ya en 1999 Eusko Alkartasuna puso el tema encima de la mesa y propuso que se anularan todos los acuerdos y declaraciones que otorgaban a Franco y Mola los títulos concedidos. Al año siguiente se intentó suprimir en tres ocasiones la condición de Franco de «Padre de la Provincia», sin éxito.

Tentativa en el año 2000

La anulación del título, impuesto por la Diputación en dos tiempos, en noviembre de 1936 y abril de 1939, fue abordada por la coalición nacionalista PNV-EA, que presentó una proposición de norma, es decir, el rango más elevado en la legislación foral como intento para acabar con la inhibición del Gobierno provincial.

El gabinete entonces en manos de Ramón Rabanera no anuló el reconocimiento a Franco, a pesar de que así se lo reclamaron las Juntas Generales, con el voto de todos los partidos y la abstención del PP y UA, según informó El País.

La Fundación Franco: «Vulnera el pluralismo, en lugar de fomentar un debate crítico»

La Diputación se apoyó en un informe jurídico donde constaba que el Ejecutivo no tiene competencias para ello, sino que la decisión corresponde directamente a las propias Juntas Generales.

Sin embargo, en el Parlamento provincial hubo partidos (PP, PSE y UA) opuestos a terminar con el título a través de una ley, con la compleja tramitación que ello implica. «Franco no merece una norma foral», alegaron.

Como fórmula alternativa, el portavoz socialista, Juan Carlos Prieto, propuso elaborar una simple declaración institucional, que dejara sin efectos el reconocimiento de la Diputación, pero no hubo acuerdo.

Desde entonces, y hasta el año pasado, han sido varias las veces que el Parlamento alavés se ha pronunciado a favor de retirar a ambos todos los honores.

La última propuesta de norma foral nace de una moción aprobada en las Juntas por las cuatro formaciones el pasado noviembre a instancias de Elkarrekin, que celebra «el inicio de un camino que debe desembocar en el fin de este atropello a la memoria, a la justicia y a la propia democracia». A la retirada de estos títulos honoríficos seguirá la creación de un registro de distinciones y nombramientos honoríficos otorgados por la Diputación Foral desde el inicio del siglo XX hasta la actualidad. Esto permitirá asegurar el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Euskadi, ha añadido la coalición morada en una nota.

¿Y qué opina la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) de esta «damnatio memoriae»? «La historia debe conservarse en toda su complejidad, incluyendo sus episodios y personajes más controvertidos, para poder comprenderla y aprender de ella», asegura a LA RAZÓN Juan Chicharro, su presidente ejecutivo. «Franco y Mola fueron figuras clave en la historia del siglo XX en España, y Mola tuvo además una vinculación directa con Navarra y Álava. Es imprescindible respetar la memoria si se quiere entender el papel que jugó la provincia en la Guerra Civil y sus consecuencias».

Para Chicharro, inmerso en el proceso que ha emprendido el Gobierno para ilegalizar la Fundación Franco, «juzgar exclusivamente desde la perspectiva marxista de la historia decisiones y figuras del pasado sólo lleva a interpretaciones simplistas y sectarias».

El general de División de Infantería de Marina en situación de retiro considera que el «borrado de símbolos vulnera el pluralismo histórico y cultural, sustituyendo una visión por otra ideologizada, en lugar de fomentar un debate abierto y crítico sobre el pasado» y que, «además, se abre la puerta a una revisión constante e inestable del espacio público, donde muchas figuras históricas acabarían siendo cuestionadas».

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