Jon Goitia, propietario de 15 pisos, revela a los jóvenes el truco para acceder a la vivienda: “Es como una carrera de fondo”
Únicamente el 44% de los jóvenes de entre 18 y 24 años hizo alguna acción en el mercado de la vivienda durante el 2025, lo que supone diez puntos menos que un año antes. "El encarecimiento de la vivienda está perjudicando la relación de los jóvenes con el mercado residencial. Los menores de 35 años son, hoy, los más vulnerables, ya que sufren una menor estabilidad laboral, salarios que no crecen y una capacidad de ahorro muy limitada", explicaba María Matos, directora de Estudios y portavoz de Fotocasa, al publicar los preocupantes datos.
La subida de los precios y la altísima demanda provoca que muchos jóvenes queden completamente excluidos. Estos dos condicionantes junto a que los salarios no han ascendido de manera proporcional provocan que emanciparse, sobre todo en las grandes ciudades, sea una misión casi imposible.
Todo lo contrario ocurre con otras personas, que tienen gran cantidad de viviendas en propiedad y viven de ello. Una de esas personas es Jon Goitia, que cuenta con 15 casas en su propiedad. Intervino en Espejo Público para explicar a los jóvenes y, concretamente, a Sara, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, que también estaba en el programa, la forma de acceder a la vivienda.
Esta es la clave para que los jóvenes puedan comprarse una vivienda
Este propietario comenzó ejemplificando a partir de Sara, que se ha tenido que mudar para trabajar. Considera que eso no es lo ideal y que retrasar la emancipación otorga una gran ventaja: "Si puedes alargar los años en casa de tus padres y ahorrar 3, 4, 5 años, eso te da una posición de partida muchísimo mejor". El motivo es sencillo: "Si empiezas a trabajar y no tienes apenas gastos porque tus padres te mantienen, puedes ahorrar muchísimo". "Si encima es en una ciudad grande, las posibilidades de ahorrar son muy bajas", explicó respecto a la emancipación temprana.
El siguiente paso que determina clave es "confirmar nuestra capacidad adquisitiva". El experto en vivienda lo explica así: "Antes de ir a ver ningún piso, hay que ir a hablar con el banco y es básico porque si no te vas a empezar a desubicar". Es la clave para ver al tipo de piso que se puede aspirar. También puntualiza que el alquiler funciona diferente y que se ha convertido "en un casting por las pocas garantías que hay para los propietarios".
Hay que olvidarse de la vivienda de los sueños
Muchos jóvenes al comprarse una vivienda quieren que sea con la que han soñado toda su vida para vivir siempre en ella. Él pide romper con este mito: "No hay que aspirar a que la primera vivienda sea la de nuestros sueños". Esto es clave porque muchos jóvenes se quedan ahí: "Esto te lleva al bloqueo y finalmente no compras nada porque vienes de casa de tus padres y lo que puedes comprar es más pequeño y está en peor zona". Él explicó que empezó viviendo en un piso de apenas 23 metros cuadrados.
Esta es la cantidad de años a los que se debe cambiar de casa
En lugar de eso, pide algo muy diferente: "Pensar que es una carrera de fondo y reiniciar el ciclo de reinversión cada tres años". La razón es la siguiente: "La propia fiscalidad nos marca que si tú vives tres años en una casa, la vendes por otra mejor y reinviertes ese dinero, no tributas". Hay un aspecto clave: "El IRPF te está marcando el ritmo. Pide actuar de la siguiente manera: "Te compras una casa durante tres o cuatro años y te vas a una mejor, así sucesivamente".
También pide evitar tentaciones: "No se deben visitar casas por encima de tus posibilidades". También produce un gran bloqueo, según su experiencia con clientes: "Ahora los propietarios no negocian apenas precio, hay que ir a ver lo que puedes pagar". Su siguiente consejo se basa en analizar bien las necesidades: "Si no tienes coche, no te compres un piso con garaje. Estás perdiendo dinero para otras cosas como superficie o calidad".
La importancia de cuidar la decoración
"No nos encaprichemos ni de la decoración ni de nada, la compra de pisos se hace con cabeza", alerta Jon Goitia. La compra debe alejarse de lo sentimental y no estar demasiado personalizada, ni la obra ni la decoración. En cambio, se debe buscar la compensación con el entorno, es decir, la vivienda debe estar relacionada con el edificio y con el barrio. Sara, la joven, no acabó convencida: "Es una maravillosa utopía. No es la casa de mis sueños, pero he estado viviendo tres años en una vivienda de menos de 30 metros cuadrados y no se lo recomiendo a nadie. No es manera de vivir. Hemos normalizado y romantizado vivir en zulos. Una casa no es un capricho, es una necesidad básica".