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¿Por qué la ansiedad empeora por la noche? La psicología tiene la respuesta

Son las 23:48. El día ya ha terminado, el móvil se silencia y, de pronto, el corazón acelera. Muchas personas describen la misma escena: durante la jornada se sienten bien, pero al meterse en la cama aparecen la inquietud, las vueltas a la cabeza y una sensación física de alarma difícil de apagar. No es solo una impresión subjetiva: la psicología del sueño y la investigación sobre ritmos circadianos ofrecen varias causas para entender por qué la ansiedad puede sentirse más intensa al final del día.

Cuando baja el ruido externo, sube el ruido mental

Durante el día solemos estar ocupados: trabajo, estudios, recados, conversaciones. Esa actividad funciona también como 'distractor cognitivo'. Por la noche, al desaparecer estímulos y demandas, hay más espacio para que se active el modo rumiación: repasar errores, anticipar problemas o recrear discusiones.

Esto encaja con lo que en ciencias del sueño se denomina activación cognitiva nocturna (nocturnal cognitive arousal): preocupación y rumiación que aumentan justo cuando intentamos dormir y que se asocian a peor calidad de sueño y a señales de hiperactivación.

La cama se convierte en un detonante

Aquí aparece una paradoja común: cuanto más cansados estamos, más queremos dormir; y cuanto más necesitamos dormir, más vigilamos si lo estamos consiguiendo. La psicóloga Allison Harvey lo describió en un influyente modelo cognitivo del insomnio: la preocupación por el sueño y sus consecuencias alimenta la activación (emocional y fisiológica) y esa activación dificulta conciliarlo, creando un círculo vicioso.

Ritmos circadianos

El organismo no funciona igual a las 10:00 que a las 00:00. Los ritmos circadianos regulan sueño-vigilia y también procesos relacionados con el estrés (por ejemplo, secreción de cortisol). Según un estudio, la relación entre salud mental y ritmos circadianos es bidireccional; la alteración circadiana puede empeorar síntomas afectivos en personas vulnerables y, a la vez, los trastornos del estado de ánimo/ansiedad se asocian a patrones circadianos alterados.

El cansancio reduce la regulación emocional

Al final del día solemos tener menos recursos para gestionar emociones: estamos fatigados, con menor tolerancia a la incertidumbre y con menos capacidad de reencuadrar pensamientos intrusivos. Esto no significa que la ansiedad sea inventada o solo mental: implica que el contexto nocturno facilita que un pensamiento ansioso se convierta en un episodio completo.

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