Delcy Rodríguez pone en marcha la hoja de ruta de Trump en Venezuela
Han pasado dos semanas desde que Nicolás Maduro fue sacado de Venezuela tras una operación militar de Estados Unidos que terminó con su captura y “más de 100 muertos”, según autoridades venezolanas. Y aunque sus herederos en el poder, encabezados por su vicepresidenta Delcy Rodríguez, ahora encargada del Ejecutivo nacional, afirman que actúan siguiendo sus mismos lineamientos, muchas cosas han cambiado.
El jueves se conoció que el director de la CIA, John Ratcliffe, sostuvo un encuentro en Caracas con Delcy Rodríguez. La inteligencia de EE UU había recomendado dejarla al frente de un interinato, y la CIA tuvo un agente infiltrado en el alto gobierno informado sobre Maduro antes de su captura el 3 de enero, según publicaron medios como The New York Times y The Wall Street Journal en su momento.
Ratcliffe es el primer alto oficial estadounidense en estrechar la mano de Rodríguez. LA RAZÓN pudo saber que estuvo en Venezuela apenas por algunas horas y, aunque la visita fue puntual, dejó una imagen impensable para el chavismo hasta hace algunos días, tras décadas de retórica antiimperialista y de usar el mote “agente de la CIA” para malponer a adversarios.
La Casa Blanca ha dicho repetidas veces que las autoridades interinas “han cumplido con todo lo que les hemos pedido”.
Trump anunció que recibiría hasta 50 millones de barriles de crudo, y Venezuela confirmó. Anunció que habría liberación de presos, y Caracas confirmó. Anunció que perseguiría petroleros “fantasma” que intentaban sortear la cuarentena de EE UU, y el Gobierno habló de operación conjunta.
En Caracas se avanza en la reapertura de la embajada estadounidense, desués de seis años vacía. Ya fue visitada por el jefe de la misión para Venezuela, y ha comenzado a recibir insumos y personal enviados desde Estados Unidos. Delcy Rodríguez ha dicho que servirá para “defender a Nicolás Maduro”.
El jueves, Rodríguez también entregó al parlamento venezolano dos reformas legales para su aprobación. La primera es la ley de hidrocarburos, apenas dos días después de que Donald Trump se reuniera con grandes petroleras para hablar sobre Venezuela. Se ha informado que las compañías quieren cambios legales para poder controlar parte de la producción de crudo y acceder a la infraestructura de exportación, actualmente controlada por la estatal PDVSA. También se introducirán cambios en las condiciones tributarias.
En paralelo, Rodríguez planteó reducir trabas administrativas para impulsar el comercio exterior, admitiendo que las normas sobre trámites son tan complicadas que “habría casi que desmontar todo el sistema jurídico nacional”.
Todos estos cambios, que incluyen mensajes de Rodríguez afirmando que habrá mayor apertura a la inversión privada, crédito y la confirmación de que el dinero por el crudo vendido a EE UU irá directamente a la banca privada del país sin pasar por las arcas del Estado, han dado un inédito impulso a las expectativas económicas.
La Bolsa de Valores de Caracas registró ganancias impresionantes, con el índice bursátil creciendo más del 130% desde que abrió operaciones el 5 de enero tras la extracción de Maduro. Alcanzó, de hecho, máximos históricos en estas dos semanas, como no se habían visto desde que el chavismo llegó al poder en Venezuela.
Al mismo tiempo, el riesgo país cayó 3.701 puntos en una semana hasta 8.973. Aunque la posición es mejor que apenas días atrás, aún hay una diferencia abismal con otras economías emergentes, como la siguiente en el ranking: Bolivia tiene un índice de apenas 678 puntos.
Además, la cotización del dólar en el mercado paralelo comenzó a bajar. Algo inédito en la Venezuela gobernada por Maduro, que Delcy Rodríguez insiste sigue siendo el presidente del país, aunque ella tenga las riendas.
“Nuevo momento político”
Fuera de lo económico, lo más relevante ha sido la excarcelación de presos políticos. El miércoles, la presidenta encargada dijo que serían un total de 406 personas (contando desde diciembre). El proceso ha sido lento y opaco. Organizaciones de derechos humanos han verificado una cantidad menor, pero se siguen produciendo las liberaciones. Los que salen, quedan con prohibiciones de hablar a la prensa, salir del país o de su localidad y con régimen de presentación en tribunales.
Los primeros en ser beneficiados han sido extranjeros: españoles, italianos, estadounidenses, alemanes y franceses. En Venezuela, antes del 7 de enero, que hubo el primer anuncio de excarcelaciones, había 1.011 presos políticos según la ONG Justicia, Encuentro y Perdón.
El miércoles, Rodríguez afirmó que “el mensaje es, una Venezuela que se abre a un nuevo momento político que permite el entendimiento desde la divergencia y la diversidad ideológica”.
Y hay quien siente que la represión ha amainado. Por ejemplo, el dirigente político Alfredo Ramos, que se había declarado en clandestinidad tras las elecciones presidenciales de 2024, se mostró públicamente esta semana. Pero también en Caracas se habla de menor cantidad de alcabalas de funcionarios. “Hasta a los colectivos parece que los recogieron”, opina Luz Marina Pedraza, habitante del oeste de la capital.
No obstante, se han seguido produciendo algunas detenciones. Como la de 25 personas por supuestamente “celebrar” la caída de Maduro, incluyendo a unos 15 adolescentes que luego fueron liberados pero dejados con causas judiciales abiertas.
Lo que sigue sin moverse internamente es la oposición venezolana. El liderazgo del sector mayoritario, el que encabeza María Corina Machado, está principalmente en el exilio. Y adentro del país las estructuras partidistas han sido desarticuladas casi por completo luego de año y medio de alta represión.
Otros sectores participan del espacio dispuesto por el régimen, como las bancadas no oficialistas minoritarias en la Asamblea Nacional que han comenzado a reclamar cambios en la manera de gobernar, y han denunciado que no se prestarán a “una institucionalidad de fachada”.
Pero la discusión está abierta sobre cómo se puede llegar realmente a una transición política, cuando la palabra democracia y elecciones aún apenas aparece tímidamente entre quienes parecen manejar la situación. Machado dice que Venezuela transita un “momento complicado” y que “el régimen está siendo forzado a desmantelarse a sí mismo” pues Delcy Rodríguez “no controla, sino que obedece”.
El historiador Pedro Benítez advierte de que la ventana de oportunidad para una democratización está abierta aunque no sea de par en par. “La sociedad venezolana tiene que empujar por los cambios que quiere. Después del 3 de enero, el juego es otro pero el reclamo está pendiente”.
Entretanto, Delcy Rodríguez busca estabilizar su Gobierno. Ella afirma estar allí mientras Maduro regresa pero ya ha comenzado a cambiar gabinete: cinco ministros han sido sustituidos, incluyendo al de Comunicaciones, además del nombramiento de uno de sus aliados más cercanos como nuevo zar económico.