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El Rey, de luto en el Parlamento Europeo: "La fuerza sin principios equivale a la barbarie"

El Rey acaba de intervenir ante el plenario del Parlamento Europeo por segunda vez en diez años. Y lo ha hecho, como ha recordado él mismo, en unos "tiempos oscuros" en los que "la idea de Europa es más necesaria que nunca". Con traje oscuro y corbata negra de luto, Felipe VI ha sido recibido con aplausos y un minuto de silencio en memoria de las 42 víctimas del accidente ferroviario en Córdoba.

En este acto solemne, con motivo de la celebración del 40 aniversario de la entrada de España y Portugal en las Comunidades Europeas, se ha hecho más patente que nunca la división que merma el proyecto europeo. Mientras Felipe VI pronunciaba un discurso de gran calado político para pedir más Europa, a las puertas de este edificio en el que reside la soberanía comunitaria cientos de manifestantes del mundo agrícola protestaban por un acuerdo comercial con Mercosur que consideran una enorme pérdida.

"En política exterior, esa Europa es la que defiende las soluciones basadas en normas y el diálogo como cauce para resolver conflictos y promover la paz, la estabilidad y la cooperación. O la que no puede aceptar —ni mucho menos avalar— planteamientos geopolíticos de otra época como si fueran signos de un tiempo nuevo", ha dicho el Monarca.

Este discurso del Rey es el último de una larga lista en este último año en el que ha reclamado más unidad sin solución de continuidad. "Los tiempos que corren nos recuerdan, con demasiada frecuencia, que la fuerza sin principios equivale a la barbarie y que los meros principios, sin acciones que los respalden, conducen a la frustración y al desencanto", ha continuado.

Tras las palabras de bienvenida de una entregada Roberta Metsola, presidente de la Eurocámara, Don Felipe ha arrancado agradeciendo la solidaridad y las muestras de apoyo tras la tragedia ferroviaria y ha insistido en que hay que seguir profundizando en la intehración de manera urgente e inaplazable "Así que sigamos trabajando en nuestra defensa, en nuestra autonomía estratégica, en el refuerzo del pilar europeo dentro de la Alianza Atlántica. Es una necesidad inaplazable. Y, al mismo tiempo, es la mejor manera de preservar un vínculo trasatlántico basado en el respeto y la lealtad que tanto nos ha aportado a todos. Sin ese vínculo estaremos abocados a un mundo más incierto, más inestable y más peligroso".

Felipe VI no ha dejado pasar la oportunidad también de apuntar las debilidades de la UE: "Seamos audaces, también, en nuestras políticas internas, evitando la burocracia y el exceso regulatorio. Afrontemos el reto de la productividad, de la innovación, de la IA. La pandemia dio prueba de lo que podemos hacer cuando trabajamos juntos, cuando aprovechamos las fortalezas de cada estado miembro". Y ha recordado su propia declaración hace unos meses en la clausura del curso del Colegio de Europa: "Que nadie subestime la capacidad de los europeos de responder a sus desafíos".

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