Los autónomos estallan: reclaman dejar de pagar la cuota a la Seguridad Social durante la baja médica
Más de tres millones de autónomos en nuestro país tienen que hacer frente a una elevada carga fiscal por mantener su actividad. La cuota de autónomos es uno de los gastos que más pesa en sus bolsillos, y es que estos profesionales están obligados a pagarla mes a mes a la Seguridad Social, incluso cuando una enfermedad les obliga a parar y sus ingresos se reducen a cero.
Ante este escenario, los autónomos instan al Ministerio de Seguridad Social a avanzar en la protección durante las bajas por enfermedad. Tras la exención aprobada en 2018, que les permite dejar de pagar la cuota a partir del segundo mes de incapacidad temporal, el colectivo —formado por 3,4 millones de trabajadores— reclama ahora que este alivio se aplique desde el mismo momento en que se produce la baja laboral.
La Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) presentó de nuevo la semana pasada un decálogo con las reclamaciones que solicitan al Gobierno, entre las que está la exención de cotizaciones desde el primer día durante las bajas por enfermedad que impidan continuar la actividad.
Mejorar la cobertura durante la incapacidad temporal se ha convertido en la principal demanda de los autónomos. Según el Barómetro de ATA, el 53,8% considera esta la primera medida que debería aplicarse en 2026.
Conviene recordar que la prestación por incapacidad temporal de los autónomos depende de la base de cotización por contingencias comunes o profesionales, según el origen de la baja. En caso de enfermedad común o accidente no laboral, el autónomo no percibe nada durante los cuatro primeros días. Entre el día 4 y el 20, la prestación asciende al 60% de la base reguladora, y a partir del día 21 pasa al 75%. Si la baja se debe a un accidente de trabajo o a una enfermedad profesional, el trabajador autónomo cobra directamente el 75% de la base reguladora desde el día siguiente al inicio de la incapacidad.
"Las medidas están encaminadas a reducir cargas, mejorar la protección social, reducir burocracia y trámites y aligerar costes", explican desde ATA.
Tras ella, destacan otras prioridades: eximir del IVA a quienes facturen menos de 85.000 euros al año, reducir la burocracia fiscal, permitir compatibilizar trabajo y pensión de jubilación completa, bonificar las cotizaciones durante un año por la contratación del primer empleado, ampliar las deducciones de gastos, facilitar el acceso al cese de actividad y crear un subsidio para mayores de 52 años que hayan agotado sus prestaciones.
"Deben escuchar la voz de los autónomos. Somos un tercio del tejido productivo, somos los que mantenemos los servicios en los pequeños municipios, creamos empleo, pero las trabas nos ahogan día a día", asegura Lorenzo Amor, el presidente de ATA.